Martes, 18 de Diciembre de 2007

¿Quién no quiere quedarse con un recuerdo del Savoy?

EFE ·18/12/2007 - 21:50h

EFE - Una de las dos arañas de luces del vestíbulo "Támesis" del Hotel Savoy de Londres, ofrecidas a la venta por la casa Bonhams, en una imagen tomada durante la presentación de la subasta.

Ha conocido dos cambios de siglo, dos guerras mundiales y un fluir incesante de famosos. El mítico Hotel Savoy de Londres tiene una historia llena de recuerdos, algunos de los cuales comenzaron a subastarse hoy en medio de una gran expectación.

Serán tres días frenéticos de puja. Diez horas por jornada durante las que se podrá adquirir desde la cama de las habitaciones donde durmieron Humphrey Bogart, Charles Chaplin o María Callas hasta un piano que tocó Frank Sinatra en sus estancias en este cinco estrellas situado a orillas del Támesis.

Y a juzgar por cómo ha arrancado la subasta, durante la que la casa Bonhams de Londres ofrecerá al mejor postor hasta 3.000 piezas del valioso pero algo rancio mobiliario del establecimiento, parece que se van a superar todas las expectativas.

Hasta diez veces más se han llegado a pagar por algunos de los tesoros del Savoy, que ha cerrado sus puertas este mes, por primera vez en 118 años de historia, para una restauración valorada en cien millones de libras (unos 140 millones de euros), la mayor a la que se haya sometido nunca.

El lote número 1, una jardinera situada en la entrada delantera del Savoy, el único lugar del Reino Unido donde los coches pueden conducir por la derecha, cosechó el primer aplauso de los asistentes al venderse por unos 3.700 euros, 4,4 veces más que la previsión más optimista de Bonhams.

Era sólo el principio: el gran piano blanco que tocó Sinatra se vendió por unos 16.000 euros, cuando el precio estimado era de entre 2.800 y 4.200 euros, y la pista de baile sobre la que muchos ilustres huéspedes se habrán marcado más de un paso fue adquirida por unos 7.000 euros, frente a los 840 que Bonhams calculaba que podría alcanzar.

Por cierto que la pista de baile seguirá viviendo veladas gloriosas, ya que la ha adquirido una compañía con sede en Londres dedicada a organizar fiestas.

Y eso por no hablar de los objetos más económicos: 910 euros ha pagado un comprador por un cenicero valorado entre 70 y 98 euros; 15.120 euros ha desembolsado otro por una pareja de espejos estilo Art Decó que se esperaba que alcanzasen 1.120 euros como máximo, mientras que unos paragüeros de un retrete de caballeros se han vendido por diez veces su precio estimado, entre 84 y 112 euros.

Porque, según los portavoces de la casa de subastas, a la puja están acudiendo todo tipo de compradores, desde la compañía que se ha quedado con la pista de baile hasta particulares, deseosos de poner en casa un mueble del Savoy.

"Es una venta maravillosa. Gente que nunca ha ido a una subasta vendrá a ésta, porque, independientemente de cuál sea tu presupuesto, habrá algún objeto que puedas comprar", dijo a Efe Charlie Thomas, experto en muebles de la casa Bonhams.

Y es que, según el gerente general del establecimiento, Karan MacDonald, el objetivo principal de la subasta es "dar la oportunidad" a los nostálgicos de llevarse a casa una pieza del mobiliario del hotel.

Porque... ¿quién no quiere quedarse con un recuerdo del Savoy?

Y rememorar, por ejemplo, cada vez que vean esa lámpara o esa mesilla que Claude Monet pintó desde una habitación del hotel sus valiosas vistas del Támesis, cuando todavía no era un pintor famoso y no podía permitirse una habitación con baño propio, como explicó a Efe Susan Scott, experta en la historia del Savoy.

O que Winston Churchill fue un "gran fan" del establecimiento, situado entre el Strand y el Támesis, en el que asistía a las reuniones del club privado "The Other Club", cofundado por él en 1911 y donde tuvo lugar "su última aparición pública" antes de su muerte, en enero de 1965.