Miércoles, 10 de Febrero de 2010

Asocian el uso de un herbicida con malformaciones congénitas

Reuters ·10/02/2010 - 17:01h

Por Karla Gale

Vivir cerca de granjas que usan el herbicida atrazina elevaría el riesgo de desarrollar malformaciones congénitas raras, según un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad de Medicina Materno Fetal, en Chicago.

Uno de cada 5.000 bebés que nacen en Estados Unidos por año desarrolla gastrosquisis, una afección en la cual una parte de los intestinos pasa por una separación en el abdomen, según March of Dimes.

La tasa de la gastrosquisis aumentó entre dos y cuatro veces en las últimas tres décadas, de acuerdo al equipo de la doctora Sarah Waller, de la University of Washington, en Seattle.

El equipo estudió la relación potencial entre el herbicida y ese defecto congénito porque, como explicaron en el resumen de su presentación, "en los últimos 10 años, el mayor porcentaje de casos fue en el condado de Yakima, en el este del estado, donde la agricultura es la industria primaria".

El estado de Washington posee el doble del promedio nacional de gastrosquisis (43 casos por año), precisó Waller a Reuters Health.

El equipo revisó más de 4.400 partidas de nacimiento otorgadas entre 1987 y el 2006, que incluían más de 800 casos de gastrosquisis, y la base de datos del Servicio Geológico de Estados Unidos acerca del rociado agrícola entre el 2001 y el 2006.

Con las normas de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) para definir los altos niveles de exposición al herbicida en el agua, el equipo halló que cuanto más cerca vivía una mujer de un sitio con alto nivel de contaminación con atrazina del agua de superficie, más posibilidades tenía de tener un bebé con gastrosquisis.

La malformación congénita fue más frecuente en los bebés residentes a menos de 25 kilómetros de uno de esos sitios y en los niños concebidos entre marzo y mayo, que es cuando se rocían los campos.

El tabaquismo materno y ser hijo primerizo también estuvieron asociados con un aumento de la tasa de la malformación.

Steven Goldsmith, vocero del fabricante de atrazina Syngenta, dijo a Reuters Health que el estudio "no es creíble por muchos motivos".

Según un comunicado de prensa de la compañía, los estudios diseñados como el de Waller "hacen generalizaciones sobre las condiciones ambientales y, a menudo, pasan por alto" factores que podrían afectar la prevalencia de una determinada enfermedad.

El estudio, dijo Syngenta, "no proporciona una relación directa o creíble entre la atrazina y el tipo de malformación congénita, gastrosquisis, analizada".

"En miles de estudios, la atrazina no mostró tener efectos en la salud, incluidos los indicados en el estudio en Washington", dijo Goldsmith.

Pero el equipo de Waller no es el primero en informar la relación entre las malformaciones congénitas como la gastrosquisis y los niveles de atrazina en el agua de superficie.

En el 2007, un equipo en Indiana publicó en Journal of Pediatric Surgery que en el estado, donde las tasas de ese tipo de malformaciones son muy altas, los niveles de atrazina estaban significativamente ligados con la tasa de gastrosquisis y otros defectos.

Aquel estudio se realizó con datos de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades y del Departamento de Salud del estado de Indiana.