Miércoles, 10 de Febrero de 2010

Picoletos de pacotilla

La Policía detiene a los nueve integrantes de una banda que se hacían pasar por agentes para asaltar viviendas

OSCAR LÓPEZ-FONSECA ·10/02/2010 - 14:56h

Exhibían un mandamiento judicial de registro. Tenían placas de la Guardia Civil. Y tenían pistolas. Pero de todo ello, sólo las últimas eran verdaderas... y no todas. La Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía ha desarticulado una banda cuyos nueve integrantes se hacían pasar por agentes para asaltar viviendas. Se les adjudican cinco robos por este sistema, tres de ellos en la provincia de Zaragoza, uno más en Toledo y el último, en la localidad madrileña de Leganés.

La banda, formada por un español, un venezolano con nacionalidad española y siete colombianos, comenzó a actuar el pasado mes de marzo cuando asaltó la vivienda de una mujer colombiana en el municipio toledano de Ontígola. Según declaró posteriormente la víctima, volvía de dejar a su hijo en el colegio cuando a la puerta de su vivienda le abordaron varios individuos que exhibieron un supuesto mandamiento judicial de registro expedido por el Juzgado número 25 de Madrid y una placa de la Guardia Civil. Ambos eran falsos, pero cuando se quiso dar cuenta, los ladrones estaban ya dentro de su domicilio, donde la ataron y golpearon.

Dos horas estuvieron los policías ful (término utilizado en la argot para referirse a los delincuentes que se hacen pasar por agentes para delinquir) en el domicilio de la víctima, tiempo en el que registraron la casa de arriba abajo. Dos mil euros y unas cuantas joyas fue el botín que consiguieron, según la denuncia de la víctima.

Después de cada robo banda se ocultaba en un piso franco de Madrid, a la espera del siguiente golpe

La Policía no volvió a tener noticia de su actividad hasta el pasado 16 de noviembre, cuando la banda volvió a actuar. Y, además, por partida doble. Ese día, la banda asaltó en una vivienda en Zaragoza y otra en la localidad aragonesa de Pinseque. De nuevo, haciéndose pasar por guardias civiles. En uno de estos asaltos, los delincuentes mantuvieron retenidos durante cinco horas a los ocupantes de la vivienda. A uno de ellos le llegaron a amenazar con cortarle un dedo del pie si nos les indicaba dónde estaba el dinero y las joyas de la vivienda. Para que viera que iban en serio con sus amenazas, le hicieron varios cortes.

El 8 de enero volvieron a actuar. De nuevo en Zaragoza. Y, de nuevo, con los carnés falsos como llave para acceder a la vivienda. "Seleccionaban a víctimas que, según la información que les daban otras personas, podían tener dinero, objetos de valor o alijos de droga en sus casas. Casi todos eran de origen sudamericano", detalla uno de los responsables de la operación. Luego, sometían a la misma a un estrecho seguimiento en el que empleaban técnicas "cuasipoliciales" en los que empleaban equipos de trasmisiones y turnos de vigilancia. Hasta que finalmente, lo asaltaban. Luego, se ocultaban en un piso franco que la banda había alquilado en la calle Belfast de Madrid, a la espera del siguiente robo.

Este iba a ser el que iban a dar la noche del pasado 31 de enero a un ciudadano colombiano residente en Leganés (Madrid). Los policías ful lo tuvieron controlado durante 20 días y esa noche era la elegida para hacer el asalto. Sin embargo, la víctima no fue ese día a su casa. Los delincuentes esperaron hasta bien entrada la noche, pero a la una y cuarto de la madrugada decidieron volver a su refugio de la calle Belfast. Allí les esperaba la Policía, que sobre las tres de la madrugada asaltaba la vivienda y detenía a ocho de los integrantes de la banda.

El noveno caía al día siguiente. Un día antes del asalto, un coche patrulla lo había detenido en el centro de Madrid acusado de no pasar la pensión alimenticia a su mujer y el juez lo había enviado a prisión. Cuando salía por la puerta de la cárcel madrileña de Soto del Real, la Policía lo detenía. Era el punto y final a la Operación Rejas.

Robaban a pequeños narcotraficantes

La Policía ha registrado tres viviendas, dos de ellas en Zaragoza y el piso donde fueron detenidos en Madrid. En ellas se ha incautado de una treintena de teléfonos móviles, varias básculas de precisión para pesar droga, sustancias para cortar el estupefaciente y semillas de marihuana, así como varias bolsas repletas de hojas secas de esta planta. De hecho, en uno de los domicilios de la capital aragonesa, la banda había montado un secador de droga.

Además se les han encontrado la placa falsa de guardia civil que utilizaban en sus asaltos, otra del Ejército de tierra y un juego de bigotes para enmascarar su rostro, así como bridas de plásticos que utilizaban para maniatar a las víctimas. También se les han incautado cinco armas de fuego (tres de ellas simuladas) que escondían en una caleta (escondite) que habían abierto en los asientos del piloto y copiloto de uno de los vehículos. El escondite se accionaba con un complejo sistema eléctrico que se activaba cuando los delincuentes ponían la marcha atrás del automóvil.

Los encargados de la investigación sospechan que los ahora detenidos son autores de más de los cinco robos que hasta ahora les han probado. Otros robos que nunca han sido denunciados porque, precisamente, las víctimas son también delincuentes, pequeños narcotraficantes a los que presuntamente robaban la droga. "Esas era sus víctimas preferidas, porque nunca acuden a comisaría. ¿Quién va a ir a denunciar que le han robado varios kilos de cocaína?", recalca uno de los agentes que participó en las detenciones