Miércoles, 10 de Febrero de 2010

La Eurocámara ratifica al nuevo equipo de Barroso

La aprobación de la nueva Comisión acaba con tres meses de vacío de poder en la UE

DANIEL BASTEIRO ·10/02/2010 - 00:05h

Tras más de tres meses de vacío de poder, la Unión Europea cuenta desde hoy con una renovada Comisión Europea, la institución que redacta las directivas y fiscaliza su cumplimiento. Una amplia coalición engrosada por socialistas y conservadores sumó 488 apoyos dos tercios de la Eurocámara para su presidente, José Manuel Durão Barroso, y sus 26 comisarios. Sólo los verdes, los comunistas y los euroescépticos negaron su respaldo a la nueva Comisión, acusando a su presidente de no prever en primer lugar la crisis económica y gestionarla mal cuando estalló.

El voto, el último y más importante paso, acaba con más de tres meses de vacío de poder en el que el aletargado Ejecutivo comunitario ha permanecido en funciones. El retraso en la entrada en vigor del Tratado de Lisboa por el bloqueo del presidente checo, Václav Klaus, y el rechazo de la Eurocámara a Meglena Jeleva, candidata búlgara a comisaria de Ayuda Internacional, mantuvieron paralizada la institución que hoy se pone a andar con poderes ampliados.

La baronesa británica Catherine Ashton, sustituta de Javier Solana como jefa de la diplomacia, pondrá en funcionamiento un servicio diplomático europeo con presencia en todo el mundo. Ashton tendrá más poder y funcionarios de los que tenía Solana al fusionarse varios departamentos comunitarios bajo su mando.

Joaquín Almunia, hasta ahora comisario económico, asciende a vicepresidente a cargo de la cartera de Competencia, desde donde autorizará las ayudas públicas dadas por los 27 gobiernos y supervisará la reestructuración del sistema bancario europeo.

Una Europa "social"

El grupo socialista, que votó mayoritariamente a favor pese a sus dudas iniciales, dio su apoyo a cambio de que Barroso "se tome en serio" que "o Europa es una Europa social o fracasará estrepitosamente", en palabras de Martin Schulz, el jefe de filas de la formación.

Los conservadores y liberales, que cuentan en el nuevo equipo comunitario con 21 de los 27 comisarios, apelaron a la urgencia de una Comisión en marcha para sacar a la Unión Europea de la crisis y luchar contra el cambio climático, entre otros aspectos.

Sin embargo, el debate fue tenso y a veces bronco. Con gesto serio, Barroso asistió a las acusaciones del líder de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, que le acusó de haber prometido "una Comisión que sería más que la suma de las individualidades" para acabar proponiendo "una suma de muchos ceros que no puede dar un resultado positivo".

Cohn-Bendit se refería a la ajustada negociación entre los 27 gobiernos para alcanzar las mejores carteras. Cohn-Bendit criticó también a Ashton, que desde que tomó posesión de su cargo, en diciembre, ha sido criticada por sus escapadas a su casa en Londres y por estar ausente de la gestión de ayuda europea para los damnificados por la catástrofe en Haití.

"Señora Ashton, quiero que tenga alguna idea, que defienda algo. Para usted, todo es importante, pero no sabemos por qué", aseguró el líder de los verdes en referencia a su falta de programa.

Por su parte, el líder euroescéptico, Nigel Farage, acusó a Barroso, Ashton y varios comisarios más de tener un pasado comunista y de querer convertir la Unión Europea en una dictadura soviética.