Domingo, 7 de Febrero de 2010

Líderes chiíes de Irak prometen purga del partido Baath

Reuters ·07/02/2010 - 13:04h

Partidos chiíes iraquíes realizaron emotivas manifestaciones el domingo y prometieron una purga de partidarios del proscrito partido Baath de Sadam Husein, mientras aumentan las tensiones por una lista de candidatos vetados para las elecciones de marzo.

La protesta de cientos de personas ocurrió de cara a un debate parlamentario sobre la decisión de un comité de apelaciones de Irak, que decidió suspender la prohibición para cerca de 500 candidatos acusados de estar vinculados con Baath hasta después de la votación del 7 de marzo.

La acalorada reacción del Gobierno liderado por chiíes y llamados a una campaña en contra de los ex miembros de Baath podrían llevar a una explosiva caza de brujas que podría abrir heridas sectarias entre los alguna vez dominantes suníes y la mayoría chií en un momento en que la violencia está disminuyendo.

El miedo a un resurgimiento de Baath podría beneficiar al primer ministro Nuri al-Maliki y a otros líderes islamistas, ya que podría darle el respaldo de votantes que de otra forma apoyarían a alianzas seculares y supraconfesionales, como la del ex primer ministro Ayad Allawi.

"No deberíamos quedarnos aquí con nuestras manos atadas durante este delicado período. Deberíamos tomar venganza por nuestros mártires, prisioneros, los desplazados y desposeídos dejados por el ex régimen", dijo a los manifestantes el gobernador provincial de Bagdad, Salah Abdul-Razzaq, alto miembro del partido Dawa, de Maliki.

"No permitiremos que regresen las tumbas masivas", indicó y agregó que el partido Baath "y sus instrumentos de Al Qaeda" se encuentran detrás de los ataques recientes que han causado la muerte de decenas de iraquíes en Bagdad y en la ciudad chií sagrada de Kerbala.

La atención sobre el partido Baath también reúne a las facciones chiíes de Irak después de que Maliki decidió presentarse de forma independiente en contra de una coalición liderada por sus ex socios del Consejo Supremo Islámico de Irak.

El escenario es favorable para los propósitos de Irán, al que le gustaría un Gobierno amistoso liderado por chiíes en el vecino país, con el cual luchó una guerra de ocho años en la década de 1980.

Los chiíes, al igual que la minoría kurda, fueron brutalmente reprimidos y masacrados durante el Gobierno de Husein.