Domingo, 7 de Febrero de 2010

Benicio del Toro: "Ser actor es como ser fútbolista: se falla más que se mete"

El actor produce y protagoniza una nueva versión del clásico El hombre lobo, con Emily Blunt y Anthony Hopkins

SARA BRITO ·07/02/2010 - 08:00h

Graziela del Río - Benicio del Toro, con traje diplomático marrón y botas negras, en Madrid, la semana pasada.

Un día antes de aterrizar en Madrid, Benicio del Toro sorteó a sus guardaespaldas y salió solo a pasear por la Plaza Roja de Moscú. El actor portorriqueño dio una vez más ejemplo de su legendario talante indómito y dejó al departamento de relaciones públicas del estudio con los nervios en flor. "Se pusieron un poco mal", reconoce riéndose.

Visto lo visto, es tentador echar un vistazo a la filmografía del actor ganador de un Oscar por Traffic (2000) para confirmar que los personajes díscolos se agolpan en sus 20 años de profesión. Del parlanchín Fred Fenster de Sospechosos habituales (1995) al lisérgico Dr Gonzo de Miedo y asco en Las Vegas (1998) o el mismísimo Che (2008), filmado por Steven Soderbergh. No es precisamente un conformista y sus personajes no son en ningún caso adaptados sociales. Y no es descabellado que a partir del viernes se le pueda ver en la piel de un inadaptado más, Lawrence Talbot, más conocido como el hombre lobo.

«Las películas de monstruos clásicas forman parte de mi ADN»

La presencia de Benicio del Toro, traje diplomático marrón y botas negras, es descomunal. "Al principio era más rebelde, si quería hacer algo en una escena y no me dejaban me enfadaba. Pero uno va cambiando y aprendiendo que para ganar la guerra no hay que ganar todas las batallas", confiesa. Suerte, dice, que el éxito le llegó pasados los 30. "Si hubiera sido antes no sé si estaría aquí".

A punto de cumplir 43 años, Del Toro examina su carrera con distancia: "Es una combinación de muchas cosas, de disciplina, de atrevimiento, de no parar de educarte, de no pasarse de depresivo cuando las cosas van mal y que no se te vaya la cabeza cuando van bien. La vida del actor es como el fútbol, se falla mucho más que se mete", asegura.

Licántropo como quiero

Después de un puñado de lecciones sobre el mundo de la interpretación en Hollywood ("yo le recomiendo a los actores que viajen a Europa si son de América, que vayan a Sudamérica si son de Europa, que vean mundo", insiste), ahora dice que tiene el control de su carrera, "sobre todo desde el Oscar". También desde que es productor. Lo fue en el díptico Che y también ahora en El hombre lobo. "Estoy en una situación en la que mi gusto se ha ido definiendo de cierta manera, por haber trabajado con algunos de los mejores directores vivos. Ahora me atrevo a ir a Universal Pictures a proponerles una película y decirles cómo quiero hacerla".

Así fue con El hombre lobo. Del salón de la casa de Benicio del Toro cuelga un póster de la versión de 1941, con la cara de Lon Chaney Jr en primer plano. Su agente, Rick Yorn, lo vio, miró al actor y le preguntó: "¿Te gustaría hacer un remake de El hombre lobo?". "Como sucedió con el nacimiento del rock and roll, esto no fue premeditado", afirma.

Para del Toro era fundamental ser lo más fiel al original posible. "Estas películas de monstruos clásicas forman parte de mi ADN, son las primeras que de pequeño conocí por título y de las que me sabía los nombres de los actores que participaban. Quería hacerlo en la manera en que Boris Karloff hizo sus Frankenstein o Lon Chaney Jr, El hombre lobo", asegura. Por eso prescindió de los efectos digitales, salvo para lo imprescindible ("eso de correr a cuatro patas es difícil, por mucho que pases tiempo conviviendo con lobos", bromea). "Aprendí que con un maquillaje ahí pegado y bien hecho por Rick Baker, hay que sobreactuar, todo tiene que ser más grande".

«Si el éxito me hubiera llegado antes de los 30, no sé si estaría aquí»

Para grande, Anthony Hopkins, que interpreta al padre de Lawrence Talbot y cuyo papel supone el giro copernicano de esta nueva versión. "Cuando lo tenía enfrente me repetía todo el tiempo que yo era el productor. Me intimidaba estar con una leyenda, alguien a quien uno admira porque sabes lo difícil que es ser bueno durante tanto tiempo".

Después del Che, para el que "debía leer cinco libros para hacer una secuencia", dice jocoso, "interpretar a el hombre lobo ha sido sobre todo divertido y liberador". Lo próximo podría ser todavía más desternillante: un remake de las comedias de Los tres chiflados (The three Stooges) que "está todavía cocinándose", advierte. Lo que sí se le ha quedado colgado es su colaboración con Scorsese en Silence, adaptación de una novela de Shusaku Endo: "Es el absoluto maestro, su amor por el cine es increíble, yo sería su esclavo con tal de trabajar con él".

También tiene al horno su debut en la dirección. "Es lo que más me atrae ahora", asegura Del Toro. "Tengo un guión que he estado escribiendo, y será una película buena bonita y barata", confiesa sin ir más allá: "Las cosas no se dicen, se hacen".

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