Martes, 18 de Diciembre de 2007

Durex cerrará la fábrica de Rubí en febrero tras acordar la indemnización de los 259 trabajadores

EFE ·18/12/2007 - 15:15h

EFE - Preservativos de la marca Durex que cerrará su fábrica en Rubí (Cataluña) en febrero próximo.

La multinacional británica SSL Healthcare Manufacturing, fabricante de preservativos Durex, cerrará su fábrica de Rubí (Barcelona) a finales de febrero después de acordar con los sindicatos las indemnizaciones que percibirán los 259 trabajadores afectados por esta medida.

Según han informado a Efe fuentes de la compañía y del comité de empresa -integrado por USOC, CCOO y UGT-, los despedidos, que abandonarán la fábrica entre enero y febrero de 2008, percibirán una indemnización de 63 días por año trabajado, con un tope de 46 mensualidades.

En una votación celebrada esta mañana, la plantilla aprobó el acuerdo por mayoría, con 175 votos a favor (78%), 39 en contra (17%) y 11 abstenciones (5%).

El coste de las indemnizaciones, así como del plan de recolocaciones, del que se encargará la patronal catalana Cecot, rondará los 23 millones de euros.

Cada uno de los 259 despedidos cobrará, como mínimo, 4.500 euros y, como máximo, 125.000 euros, según el acuerdo, que fue ratificado hoy en asamblea por la mayoría de la plantilla.

La compañía, que trasladará la producción de preservativos a Tailandia, se ha comprometido a que todos los despedidos permanezcan en el plan de recolocaciones durante un mínimo de nueve meses, período durante el cual se les ayudará a buscar un empleo en el que cobren, como mínimo, el 85% de su salario actual.

Además, que éste se encuentre en un radio máximo de 30 kilómetros desde su domicilio o su puesto de trabajo en Rubí.

SSL Healthcare Manufacturing anunció el pasado 27 de septiembre el cierre de su fábrica de Rubí, que es rentable, ya que cerró 2006 con un beneficio de 94.000 euros.

La planta emplea, en un porcentaje del 75%, a mujeres de entre 40 y 50 años, es decir, con muchas dificultades de reinserción laboral.

La multinacional, que ofreció en un primer momento una indemnización de 28 días por año trabajado, con un tope de 15 mensualidades, alegó una pérdida de competitividad en esta planta frente a otros fabricantes situados en países emergentes, así como su lejanía de los proveedores de materia prima.