Lunes, 1 de Octubre de 2007

Faltan desfibriladores en lugares públicos

El fallecimiento del futbolista Antonio Puerta ha abierto el debate sobre la necesidad de contar con desfibriladores en lugares públicos

ANTONIO GONZÁLEZ ·01/10/2007 - 06:00h

El trágico fallecimiento, el 28 de agosto, del jugador sevillista Antonio Puerta ­­ ­—tras haber sufrido un paro cardiaco tres días antes, cuando disputaba un partido­— ha puesto de relieve una patología, la muerte súbita cardiaca, que acaba cada año con 40.000 vidas en España.

En este caso, el uso del desfibrilador semiautomático, un pequeño aparato que convierte en normal un ritmo irregular del corazón mediante una descarga eléctrica, no pudo evitar que el deportista perdiera la vida. Pero esta tecnología, de fácil uso incluso para alguien sin formación sanitaria, puede salvar al 75% de quienes sufren un paro cardiaco si se utiliza a tiempo, segun el experto de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN) Javier Fonseca.

La muerte de Puerta ha puesto de manifiesto la insuficiente distribución de estos aparatos en España, sobre todo en lugares concurridos, como recintos deportivos, aeropuertos, estaciones, centros comerciales o edificios de oficinas. Médicos, técnicos de urgencias y fabricantes de productos sanitarios reclaman una mayor distribución de estas máquinas en lugares especialmente concurridos, así como que se apruebe una normativa homogénea, que debería regular también una formación mínima para manejar estos equipos. Según Fernando Arribas, de la Sociedad Española de Cardiología, aunque estos aparatos están muy automatizados, “hay que saber ponerlos”.

Para la Asociación Nacional de Técnicos de Servicios de Emergencia (ANTESE), ni siquiera colectivos que deberían estar familiarizados con el uso de desfibriladores, como guardias jurados o responsables de seguridad en edificios, reciben esta formación mínima. El presidente de esta entidad, José Luis Pérez, indica que esta formación consiste en un módulo de apenas 10 horas cada año, y lamenta que los profesionales citados “no están formados para nada” en el manejo de un aparato que es “muy sencillo” y puede “salvar muchas vidas”. 

Fáciles de utilizar y fiables

De hecho, Fonseca considera que “cualquiera que tenga unos conocimientos básicos de primeros auxilios” puede manejar un desfibrilador semiautomático. El aparato es “fácil de utilizar y tremendamente fiable”, añade, ya que desde que comienza a funcionar, da instrucciones sobre su uso y el proceso a seguir; además, se encarga se realizar una llamada automática al 112 para contar al momento con la asistencia de un operador.

Estos dispositivos están fabricados pensando ya en su uso por no profesionales, según el director para España y Portugal del fabricante Medtronic, Jorge Errejón, que asegura que “el protocolo de uso se ha simplificado de tal manera que es el dispositivo el que da instrucciones vocales de cuales son las maniobras a realizar”.

En cuanto a la regulación, no existe una normativa homogénea, y hay comunidades autónomas  que ni siquiera han abordado la cuestión. Según explica Errejón, sólo Galicia, Cataluña, Andalucía, Canarias, Navarra, País Vasco, Baleares y Aragón tienen ya decretos en vigor, mientras que en Madrid, Comunidad Valenciana o Castilla y León las normas están en fase de elaboración. No obstante, considera que lo ideal sería “unificar criterios” a través de una normativa estatal que debería fijar el Gobierno.

El precio de estos aparatos ronda los 2.000 euros, en el caso de modelos estadounidenses o europeos, aunque hay modelos más baratos procedentes de Asia.

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