Martes, 18 de Diciembre de 2007

Japón da un paso clave para la construcción de su escudo antimisiles

EFE ·18/12/2007 - 12:22h

EFE - Un buque de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF, siglas en inglés) recibe una lluvia de material antimisiles lanzado por una bengala, durante la Revista de la Flota en la Bahía de Sagami, al sur de Tokio, Japón, el 29 de octubre de 2006.

Japón completó hoy con éxito su primer intento de interceptar un misil balístico sobre el Océano Pacífico, un paso clave en la construcción del escudo antimisiles que Tokio prepara desde hace años para protegerse de la amenaza norcoreana.

La prueba fue una demostración de la capacidad tecnológica de Japón en el ámbito militar, además de uno de los más visibles frutos de la colaboración bilateral entre Tokio y Washington en materia de defensa.

El simulacro combinó el uso del sistema de detección de misiles Aegis, el último desarrollo de Estados Unidos en este campo, y del novedoso interceptor de misiles Standard Missile 3 (SM-3), sólo probado con anterioridad por Estados Unidos.

La prueba concluyó a las 7.12 horas de la mañana de Japón (23.12 GMT del lunes), cuando un misil interceptor SM-3 lanzado desde el buque de guerra nipón "Kongou" destruyó, a cien kilómetros sobre la superficie terrestre, un misil de alcance medio lanzado minutos antes desde la base de la Marina estadounidense en la isla de Kauai (Hawaii).

Según los expertos, esta maniobra nipona podría acarrear una serie de reacciones negativas de los países de la zona, ya que evidencia que el equilibrio de fuerzas en la región ha variado.

Los ejercicios militares en el extremo oriental de Asia son siempre polémicos pues en este escenario coinciden pesos pesados de la política internacional como Rusia, China, Japón y Estados Unidos y sus visiones no siempre son coincidentes en cuestiones territoriales.

Además, la integración militar de Japón y Estados Unidos produce también recelos en el interior del país, ya que algunos denuncian que la Constitución pacifista prohíbe al país participar en sistemas colectivos de defensa y conflictos internacionales.

El ministro portavoz japonés, Nobutaka Machimura, señaló que este ensayo es "muy importante para la seguridad de Japón" y que es necesario realizar pruebas de forma continuada.

Por su parte, el responsable de Defensa nipón, Shigeru Ishiba, aseguró que "marca un gran progreso en los esfuerzos por elevar la credibilidad del sistema de derribo de misiles de nuestro país".

Tokio llevaba nueve años trabajando para dotarse de un escudo antimisiles, pero aceleró este proyecto después de que Corea del Norte probase el 5 de julio de 2006 seis misiles de alcance medio y un Taepodong-2, con autonomía para atravesar el Pacífico y alcanzar la costa oeste de Estados Unidos.

El proyecto de blindar el cielo de Japón nació en 1998, poco después de que Corea del Norte lanzara un misil de largo alcance al Océano Pacífico que sobrevoló el territorio japonés.

No obstante, Tokio no decidió oficialmente trabajar de forma conjunta con Estados Unidos en el desarrollo de un escudo antimisiles hasta 2003.

El plan del Ministerio de Defensa nipón es dotar con el SM-3 a los tres destructores de las Fuerzas Marítimas de Auto Defensa que ya disponen del sistema de detección Aegis durante los próximos tres años.

El sistema SM-3 está diseñado para interceptar misiles balísticos fuera de la atmósfera de la tierra y es la más externa de las dos capas de protección del escudo antimisiles japonés.

La otra es el sistema defensivo Patriot Advanced Capability-3 (PAC-3), que dispara misiles tipo Patriot desde instalaciones en tierra y está preparado para actuar en el caso de que falle el SM-3.

El Ministerio de Defensa japonés planea realizar este mes ejercicios de despliegue de lanzaderas de misiles PAC-3 en Tokio para probar las capacidades defensivas de la capital ante un eventual ataque desde Corea del Norte, según publicó recientemente la prensa.

El sistema PAC-3 ya fue instalado en marzo de este año en la base de Iruma, situada en la provincia de Saitama, al norte de Tokio, como un primer intento de asegurar la capital nipona.