Archivo de Público
Jueves, 28 de Enero de 2010

"Yo no vivo de la política, sólo pienso en los vecinos"

El alcalde de Villar de Cañas (PP) opina que el ATC solucionaría todos los problemas del pueblo

IÑIGO ADURIZ ·28/01/2010 - 02:00h

El regidor de la localidad conquense de Villar de Cañas, José María Sáiz, ayer, en la entrada de la localidad. - ÁNGEL NAVARRETE

A medio camino entre Madrid y Albacete, y al final de una carretera apenas asfaltada, está la tercera localidad que aspira a ubicar el cementerio nuclear. Muchos vecinos de Villar de Cañas (Cuenca) desconocen de qué se trata pero, aún así, consideran el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos la solución a todos los problemas.

Ayer en el pueblo se percibía esa ilusión. La de un alcalde, el conservador José María Sáiz, que contempla cómo su pueblo, que creció hasta contar, hace 20 años, con 1.800 habitantes, sólo acoge a 480 vecinos. "A uno se le revuelve el estómago cuando en su propio pueblo hay calles con cincuenta farolas en las que sólo viven dos personas", afirma. Y la ilusión de los propios vecinos, deseosos de que "pase algo" en las calles de su municipio.

Chus Ramírez, inquieta señora de unos sesenta años que se dedica a recoger aceitunas en los campos que rodean al pueblo, aseguraba ayer estar "deseosa" de que el Ministerio de Industria escoja a Villar de Cañas como ubicación del ATC. "Queremos que se cree trabajo en el pueblo, que los jóvenes dejen de marcharse a las ciudades, y también queremos algo nuevo, estamos aburridos, no sabemos qué hacer", reconoce.

Muchos en la localidad denuncian la "hipocresía" de Barreda y Cospedal

Ramírez lo dice en una de las dos tiendas del municipio, ubicada en la única vivienda habitada de la plaza Mayor, y junto a los dueños del establecimiento. A Daniel Villa, el tendero, no le preocupa que cerca de su negocio se almacenen residuos de alto contenido radiactivo. "Todos los expertos a los que hemos consultado nos han dicho que el ATC es seguro", admite.

En la carnicería, la única del pueblo, son algo más cautos. Dolores, la dueña, prefiere esperar a disponer de más información sobre el cementerio nuclear antes de pronunciarse a favor o en contra, pero sí deja claro que ella respaldaría "cualquier medida que diera más trabajo ala comarca".

Desde el consistorio, por boca de su secretaria, Carmen Barco, enumeran los "beneficios" que supondría la inversión de Industria tanto en Villar de Cañas como en sus alrededores. Barco se pregunta "cómo es posible fijar la población en un municipio en el que no hay servicios, sólo dos tiendas, una farmacia, una carnicería y un bar". Y sueña con poder disponer de una UVI móvil que evite más muertes en una localidad con una población extremadamente envejecida. La secretaria municipal asegura que en sólo una semana han fallecido cuatro personas en el municipio, y que el número de vecinos menores"cae año tras año".

Intento por salvar al pueblo

El apoyo a la iniciativa del alcalde del PP de solicitar el ATC fue del mismo modo respaldada por el único concejal independiente, José María Noé. "Necesitamos mejorar nuestros accesos, lograr dinero para financiar el alumbrado y hacer que el pueblo no acabe por desaparecer", asegura.

"Necesitamos dinero para que el pueblo no acabe por desaparecer"

Tanto él como el alcalde, los demás miembros de la corporación municipal y los vecinos consultados, denuncian la "hipocresía" tanto de su presidente regional, José María Barreda, como de la líder del PP manchego, María Dolores de Cospedal. Les atribuyen, con otras palabras, lo que se conoce como el síndrome del no en mi patio trasero. Es decir: les acusan de apoyar la energía nuclear pero de no querer involucrar a sus territorios en susconsecuencias.

Sobre una posible sanción de la Ejecutiva regional del PP, como ha ocurrido en el caso del alcalde de Yebra, el regidor de Villar de Castro, herrero de profesión, se muestra despreocupado. "No puedo entender que se sancione a quien piense en lo mejor para sus ciudadanos", asegura. El problema, a su juicio, es "la falta de información", porque "si el Gobierno manchego hubiera dicho desde el principio que no quería el ATC", ellos no lo hubieran propuesto. Finalmente, Sáiz niega cualquier interés lucrativo. "Yo no vivo de la política, sólo pienso en los vecinos", concluye.