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Miércoles, 27 de Enero de 2010

Aguirre: "Zapatero intenta cambiar la moral de España"

La 'lideresa' ve en el presidente del Gobierno un impositor de ideologías

PÚBLICO.ES/AGENCIAS ·27/01/2010 - 21:24h

MONICA PATXOT - Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Esperanza Aguirre ha sacado a relucir, durante la presentación de un libro, su liberalismo más radical y se ha despachado a gusto con Zapatero.

La 'lideresa' opina que el presidente del Ejecutivo está haciendo "lo contrario" a lo que hizo Felipe González en su día, es decir, está intentando "imponer" su ideología a la sociedad española para cambiar su moral, su mentalidad y sus valores a través de iniciativas como la Educación para la Ciudadanía o la Ley de matrimonios homosexuales.

Aguirre ha ejercido de madrina en la presentación del libro Ideología de géneros, escrito por Jesús Trillo-Figueroa, un volumen que, según dijo, analiza críticamente el pensamiento político de Zapatero y que está lleno de sugerencias que "todos los políticos del arco liberal conservador deberían leer".

Las ideología de Zapatero

Durante su discurso, la presidenta madrileña recordó que los españoles ya conocieron la manera de gobernar de los socialistas durante los casi 14 años en los que Felipe González fue presidente, un tiempo en el que se trabajó para quitar al PSOE la adscripción ideológica al marxismo.

"Los años del felipismo no mostraron excesos reseñables en dogmatismos ideológicos" 

A su juicio, salvo en el campo de la educación en el que los socialistas "han mantenido siempre una beligerancia ideológica, los años del felipismo no mostraron excesos reseñables en dogmatismos ideológicos", algo que sí se está viendo en la etapa de Zapatero, según precisó.

"Zapatero ha decidido hacer lo contrario y su trayectoria de Gobierno está marcada por el afán de imponer su ideología a la sociedad española", aseveró, al tiempo que indicó que Trillo ha sido una de las primeras personas en darse cuenta de que detrás de las decisiones políticas de Zapatero hay "más sedimento ideológico e intencionalidad política de la que parecía".

"Los seis años de Gobierno que llevamos han seguido unas líneas maestras, buscaron objetivos que no fueron fáciles de detectar en un primer momento porque Zapatero se cuidó mucho de no expresarlos con claridad en sus campañas electorales", puntualizó.

Cambiar el entramado constitucional

Zapatero tiene un proyecto ""nunca confesado explícitamente" 

En esta línea, señaló que el presidente del Gobierno tiene un proyecto "nunca confesado explícitamente" con el que quiere cambiar el entramado constitucional de España. "Sólo cuando caemos en la cuenta de que lo que busca es cambiar la estructura de España podemos entender las innecesarias reformas de los estatutos de autonomía que ha impulsado, con la del estatuto catalán en primerísimo lugar", indicó.

A su juicio, Zapatero ha demostrado que esta "muy dispuesto a cambiar España" aunque dijo que aún no se sabe si quiere llevarla a un modelo federal, confederal, confederal simétrico o asimétrico.

"Siempre tiene una voluntad decidida de avanzar en el desarrollo de unos principios ideológicos muy claros y definidos", apostilló.

Tras hacer un breve repaso por algunas de estas políticas, la jefa del Ejecutivo madrileño recalcó que Zapatero "desafía a la sociedad española con propuestas de alta tensión ideológica que no están en su programa electoral" y especificó que "sólo desde el análisis" se pueden desmontar "sus graves errores".

También quiso hacer hincapié en las "trampas" que se han incluido en el campo del lenguaje con algunas de estas propuestas, entre las que citó el llamar Conocimiento del Medio a lo que siempre ha sido Geografía e Historia o denominar currículo al plan de estudios. En este punto mencionó la polémica con el nombre de la Ley de Violencia de Género, al tener que hacer referencia más bien a la violencia doméstica o por razón de sexo.

"Esto es un ejemplo más de cómo el que se hace dueño de las palabras se hace dueño de las ideas", estimó y subrayó que la España de hoy no se caracteriza precisamente por la abundancia del espíritu crítico. "Nunca como en nuestros días los dogmas del pensamiento han recibido menos críticas por parte de los inteletuales", constató.