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Domingo, 24 de Enero de 2010

"Me siento mal, pero admito que es muy cómodo"

Pablo Baéz. Con 21 años, este chico cordobés reconoce sin tapujos que es un ni-ni; aunque ahora le gustaría estudiar, carece de medios económicos para hacerlo

FRANCISCO ARTACHO ·24/01/2010 - 08:00h

FRAN AGUILAR - Pablo Baéz en su pueblo.

Cuando Pablo Báez, de 21 años, vio el anuncio del programa de La Sexta Generación ni-ni, lo primero que se le pasó por la cabeza fue llamar inmediatamente. "Sí, soy un ni-ni", dice sin tapujos, aunque sin sentirse orgulloso de ello, este joven de Benamejí, un pueblo de Córdoba de unos 5.000 habitantes. La última vez que trabajó, tras más de un año sin hacerlo, fue el pasado verano, pero sólo durante 15 días. "Trabajaría en lo que hiciera falta, pero no me llaman de ningún sitio", explica.

Sus padres llevan muy mal que ni estudie ni trabaje, y asegura que le recriminan que no puede estar toda la vida "como un mantenido". "No me gusta que me lo recuerden ni que me lo echen en cara porque me hace sentir mal", lamenta Pablo, que añade que su padre es quien más suele perder los nervios, lo que lleva a discusiones frecuentes.

La época de estudios ya se le pasó. Durante cuatro años estuvo "paseando libros"; repitió dos veces primero de Bachillerato y comenzó dos ciclos formativos que nunca terminó. Reconoce que perdió el tiempo. Y ahora que le gustaría estudiar no dispone de medios económicos.

Una situación cómoda

Aunque la situación le hace sentirse mal a diario, no deja de ser "bastante cómoda". Cuando se le pregunta la hora a la que se levanta, explica orgulloso que todos los días el despertador suena a las ocho: "No es cuestión de ser un parásito total, ayudo todo lo que puedo en casa". La crisis, su mejor aliada, le sirve como consuelo a él y a la mayoría de sus amigos: "Están igual que yo, pero no les gusta hablar de ello". No obstante, admite que le gustaría ganar, al menos, para cubrir sus gastos.

Eso sí, cuando llega el fin de semana, Pablo olvida que no trabaja, que no estudia, que, en definitiva, es un ni-ni, y sale a divertirse todo lo que puede. ¿El dinero? "Aprendes a estirar los 20 euros que te dan de forma increíble", remacha.