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Viernes, 22 de Enero de 2010

Pekín cambia Avatar por Confucio

El Gobierno interviene en el mercado para proteger los filmes nacionales

ANDREA RODES ·22/01/2010 - 04:00h

Cartel de Avatar en un calle de Pekín. - EFE

Pekín no está dispuesto a que una película made in Holly-wood haga sombra a la última superproducción china, sobre todo si esta trata sobre el personaje más famoso de toda su historia: Confucio. A partir de mañana, diversos cines del gigante asiático se verán obligados a sustituir la proyección en 2D de Avatar por el nuevo filme sobre el filósofo Confucio, que se estrena hoy.

La noticia, difundida por el rotativo de Hong Kong Apple Daily, fue confirmada más tarde por Paul Hanneman, responsable de la distribución internacional de la compañía Fox, encargada de llevar Avatar a los cines, según informó el diario Los Angeles Times.

Avatar, la última producción de James Cameron, director de Titanic (1997), se proyecta en 1600 cines en toda China y ha logrado recaudar más de 500 millones de yuanes (unos 51 millones de euros) desde su estreno, el pasado 4 de enero, superando récords de taquilla anteriores.

Algunos rumores han vinculado la decisión de las autoridades chinas con los casos de censura de contenidos, pero todo indica que se trata de una medida para garantizar que las producciones domésticas se lleven parte de la recaudación y de la atención mediática durante las próximas semanas.

La retirada de Avatar de los cines en favor de Confucio, un filme de sabor patriótico producido por la compañía de capital estatal China film group, se produce a menos de un mes del inicio de las vacaciones del Año Nuevo Chino, que este año cae el 14 de febrero. Durante este periodo de ocio, el Gobierno chino suele promover los filmes domésticos para proteger la industria del cine local.

Medidas proteccionistas

Pekín sólo autoriza la proyección de 20 películas extranjeras al año, una medida proteccionista muy criticada por la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la que China forma parte. El Gobierno chino alega que lo hace con el fin de proteger la moral y el orden social del país, aunque en la práctica cualquier película del mundo puede comprarse en el vasto mercado de copias ilegales del coloso asiático.

Indiferentes a este movimiento, decenas de jóvenes hacían cola ayer para comprar entradas anticipadas para Avatar en los multicines de Sanlitun, la zona de bares más de moda de Pekín, que proyecta las dos versiones, 2D y 3D. Muy cerca de la taquilla, y con malogrado disimulo, dos hombres trataban de revender entradas, una práctica común en China.