Domingo, 16 de Diciembre de 2007

El éxito de la fregona y el fallo del minidisc

Emprendedores, ejecutivos y estudiosos se afanan por encontrar el secreto del éxito empresarial. ¿Por qué algunos negocios prosperan y otros se hunden? 

DAVID ANGLÉS ·16/12/2007 - 19:33h

El periodista Agustí Sala lleva años intentando dar respuesta a estas preguntas. Acaba de publicar el libro Sucedió en Wall Street 2, en el que recoge historias de grandes éxitos y fracasos en el mundo de los negocios. "No hay una receta para el éxito. Lo que ha funcionado en el pasado puede que ya no sirva. Hay factores importantes como el dinero, la capacidad de liderazgo, el entorno y la suerte. Pero la gracia es que cada empresa debe esforzarse por ser única y diferente", explica Sala.

Entre los triunfadores hay grandes grupos como BMW, General Electric y 3M. La tecnología y la innovación están detrás de los productos exitosos. "Envíale un SMS para que traiga el MP3, que aquí va más rápido el ADSL". Hace apenas 15 años, esta frase hubiera resultado una sopa de letras incomprensible. Hoy, todas estas novedades son términos y productos de uso corriente. La innovación aumenta cada año el número de millonarios. Pero no hace falta dominar una tecnología puntera para triunfar.

A quién se le podía haber ocurrido que dejar la labor de montaje en manos del cliente era una buena estrategia para vender muebles. La multinacional sueca Ikea ha conquistado el mundo con esta idea. El cliente escoge el producto, lo carga, lo transporta y lo monta en su casa. "En Ikea trabajo yo", debe haber repetido algún comprador harto de pelear con baldas y tornillos, al recordar el final de uno de los monólogos más famosos de Agustín Jiménez en El Club de la Comedia. Pero los clientes vuelven y las ventas de Ikea se multiplican.

Estar atento a las necesidades del mercado es una estrategia que también da frutos. Sala destaca la vitalidad de un producto aparentemente simple como la fregona. "De la observación y el ingenio surgió la fregona, una auténtica revolución que se transformó en un negocio que fue patrimonio de unos pocos pioneros y en el que hoy participan diferentes compañías", afirma Sala.

Pero la historia está llena de cadáveres. Empresas y productos (algunos de última tecnología) que dejaron pérdidas millonarias antes de desaparecer. La prepotencia, la falta de previsión o un mal sentido de la oportunidad están detrás de muchos fracasos. Hay ocasiones en las que haciéndolo todo aparentemente bien es posible llevarse un gran chasco. Así le pasó a Sony con el MiniDisc, un dispositivo que estaba llamado a convertirse en el Walkman del siglo XXI y cuya presencia ha terminado siendo poco menos que anecdótica. "Sony lo hizo todo bien, porque no quería repetir la mala experiencia que tuvo con el Betamax. Pero el entorno competitivo cambió, con el uso masivo de Internet y la aparición del MP3", señala Sala.