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Martes, 19 de Enero de 2010

Diario de campaña en Haití, día 3

SUSANA HIDALGO ·19/01/2010 - 13:08h

Un haitiano se lamenta de la devastación. AFP

1. En Haití hay otro Haití en el que es posible tomarse una cerveza y darse un baño en la piscina. Ocurre en el hotel Kiran, un coqueto establecimiento colonial, que parece una burbuja entre tanta miseria. Hay camareros limpios con pajarita sirviendo cenas a 20 dólares, hay baños con agua al tirar de la cisterna. No hay habitaciones libres, y cuando quede alguna, habrá que pagarla a 120 dólares por persona.

2. El ruido de los aviones despegando y aterrizando en el aeropuerto de Puerto Príncipe es ensordecedor, sobre todo porque no es un aeropuerto al uso, es una zona grande de cemento y otra de campo. Los soldados del ejército estadounidense, muy amables ellos, repartían ayer tapones para las orejas a todo el que cruzaba las pistas. Por la noche, cientos de personas siguen esperando en el aeropuerto a que las repatrien en algún vuelo.

3. Las historias dramáticas persisten. Por la calle deambula Pierre, un estudiante treintañero de Química, con una vida normal, hasta que ocurrió el terremoto. "No tengo nada, solo me tengo a mí. He perdido a toda mi familia, a todos mis amigos. Tampoco tengo casa", contaba ayer, con otro amigo que había conocido en la calle, otro huérfano que ha dejado el seísmo.

4. Las motos son el mejor medio de transporte en la ciudad. El terremoto derribó muchos establecimientos de venta de estos vehículos y muchos jóvenes las cogieron. Por eso hay más de uno que no la sabe conducir bien, lo que unido al infierno de los baches y los cascotes, hacen de la circulación un imposible. Es bastante normal ver a tres personas (conductor haitiano y dos occidentales, normalmente periodistas) montados en las motos. Los tres sin casco.

5. El problema de los idiomas es una constante que dificulta las labores de los equipos de rescate. Por ejemplo, el otro día salió un grupo de bomberos españoles (solo hablaban español), escoltados por cascos azules canadienses (inglés y francés) y de Jordania (solo árabe). A eso hay que sumarle que tenían que tratar con una población que en su mayoría sólo habla criollo y francés.