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Lunes, 18 de Enero de 2010

"La performance suele llenarse de tópicos"

La compañía Los Torreznos inaugura este martes en los Teatros del Canal de Madrid el festival Escena Contemporánea

PAULA CORROTO ·18/01/2010 - 19:34h

LOs Torreznos.

Dos escaleras le sirven a Los Torreznos para subir al cielo. La compañía teatral, formada por Rafael Lamata y Jaime Vallaure, cree en los prodigios de la sencillez. De ahí que esas simples herramientas sean la base de su puesta en escena para El cielo, la obra con la que el martes inauguran en los Teatros del Canal el Festival Escena Contemporánea de Madrid. La idea también evita la grandilocuencia y se atiene a cierta simplicidad: subrayar la insignificancia del ser humano.


Por supuesto, tras esta exigente búsqueda de la pobreza de recursos se esconde la pretensión de contar muchas cosas. "A nosotros nos gusta explorar un tipo de expresión básica, pero el rollo críptico no nos interesa nada", manifiesta Rafael Lamata a Público. Sus obras basculan entre la performance y el teatro contemporáneo con una mirada directa hacia el público. "Para muchos puede que hagamos marcianadas, pero hay muchísima gente que no tiene ninguna formación en teatro contemporáneo a la que les ha interesado lo que hacemos", apostilla Lamata.


Quizá sea por esa sencillez conceptual. Los títulos de sus espectáculos son bastante elocuentes: El dinero (2008), La cultura (2006), Energía española normal (2000). Temáticas con los que todo espectador puede tener una relación directa. En su desarrollo, además, intentan evitar ciertos lugares comunes del arte performativo en los que según Lamata suele caerse a veces: "La performance es un espacio de libertad máxima, es una construcción experimental, pero que suele llenarse de tópicos como los cortes, las vísceras, las velitas. En cualquier caso, todo el mundo necesita también pasar por ahí".

Una década de experimentación

Tras formar parte de Circo Interior Bruto y Zona de Acción Temporal, Lamata y Vallaure crearon en el año 2000 Los Torreznos. Una década de experimentación teatral por los linderos de la cotidianidad, el mismo periodo curiosamente que lleva en marcha el festival Escena Contemporánea. Para ellos, esta etapa supone una madurez, pero hasta un límite. "Hay cosas que nunca deben madurar, como la necesidad de buscar las diferencias". Sobre el festival, aplauden su vigencia: "Es muy necesario, ya que la mayoría de las veces surgen iniciativas de este tipo que luego se cortan".


Ellos reconocen que, en la actualidad, tienen una agenda poco parca en bolos. Hace una semana representaron La Cultura en el centro cultural L'Escorxador de Elche. Y en marzo acudirán a Glasgow a presentar su nuevo espectáculo. También de nombre sencillo: El desierto.

Diez años de festival

Con algunos recortes presupuestarios y un adelantamiento de fechas. Así se presenta la décima edición del Festival Escena Contemporánea, que contará con más de 80 actuaciones hasta el próximo 15 de febrero en diversas salas de Madrid. Sin embargo, su nuevo director, Rubén Sánchez, se mantiene tranquilo ante la expectativa: "El año pasado estuvimos en torno al 85% de ocupación y creo que este año estaremos por ahí".

El aniversario juega a favor del entusiasmo. Como reconoce Sánchez, "es difícil que cualquier proyecto cultural aguante por los plazos electorales, pero Escena se ha hecho un hueco". También se ha convertido en una importante plataforma teatral. Por él han pasado creadores como Javier García Yagüe, Rodrigo García y Angélica Liddell, que hoy juegan en la liga del Centro Dramático Nacional.

Para esta edición, la mirada se ha posado en compañías madrileñas como La Tristura. También se ofrece una perspectiva de género a través de obras creadas e interpretadas por mujeres como Sonia Gómez, Louisa Merino o Sara Serrano.