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Lunes, 18 de Enero de 2010

El pianista Lang Lang, un brillante y educado hijo que no obedeció a su padre

EFE ·18/01/2010 - 17:02h

EFE - El pianista chino Lang Lang presentó hoy en el Auditorio Nacional de Música, un nuevo disco en el que descubre su faceta como músico de cámara junto a los también pianistas Vadim Repin y Micsha Maisky, en el que interpretan a Tchikonvsky y Rachmaninov, y con el que comienza una nueva gira por España.

Su padre le dijo que se suicidara cuando tenía 10 años porque no había practicado bastante, pero el famoso pianista Lang Lang, que a sus 27 años ya hasta autobiografía, no le guarda rencor porque, dice en declaraciones a Efe, lo había perdido todo y su único "tesoro" era el talento de su hijo.

Lang Lang (1982, Shenyang, China) está en España por tres razones: para presentar la traducción al español de su autobiografía, "Un viaje de miles de kilómetros" (Alba); su primera incursión en la música de cámara, un disco grabado con Vadim Repin y Mischa Maisky; y la gira que comienza esta noche en Madrid.

El pianista, cuyo nombre (Lâng) significa brillante y luminoso, y su apellido (Láng), educado, ha hecho honor a su patronímico y ha atendido a los medios como si no estuviera ansioso por ensayar el repertorio que tocará "entusiasmado" esta noche en el Auditorio Nacional.

El programa incluye, por primera vez, piezas de Albéniz, que desgranará "inspirado" por el espíritu de Alicia de Larrocha, su pianista española "preferida".

Luego, en el que es su octava visita a España, viajará a Barcelona, a Zaragoza, Valencia, Pamplona y volverá a Madrid, donde interpretará los días 29, 30 y 31, acompañado por la Orquesta Nacional de España, obras de su "gran amigo" Tan Dun, dirigidos por el propio compositor.

Lang Lang cuenta en su autobiografía, escrita cuando tenía 25 años con la intención de explicar las diferencias culturales, educativas, y generacionales entre China y Occidente, que tuvo una infancia muy dura, marcada por la Revolución Cultural y la política del hijo único, la separación de su madre desde los 9 años para estudiar música en Pekín y su propio "miedo" a fallar.

"A veces siento que ha merecido la pena y otras veces no. Es complicado. La política demográfica china hizo que la gente pusiera muchas expectativas en los niños pero eso está cambiando", ha apuntado en una rueda de prensa en la que ha insistido en que con "trabajo y disciplina" se puede lograr todo pero que la opción de estudiar música tiene que ser del niño, "sin presiones".

Con 10 años, y poco después de que supieran que una profesora le había rechazado para entrar en el Conservatorio porque "no tenía talento", llegó una hora tarde a casa y su padre le dijo que se suicidara bien tirándose por el balcón o bien tomándose un frasco de pastillas.

El niño reaccionó golpeándose con rabia las manos contra la pared y su padre le pidió que dejara de hacer eso porque se las iba a estropear. "Sólo quería que estudiaras", se justificó.

"Fue demasiado y, por supuesto, innecesario", dice a Efe el artista aunque disculpa a su progenitor porque, afirma, lo había dejado todo atrás y sólo "tenía" el talento de su hijo, al que presionaba cada minuto del día, desde las cinco y media de la mañana, para que practicara y fuera el mejor.

La noticia del rechazo de la profesora fue terrible para su padre y llegar tarde sólo lo que desató "algo inexplicable en su cabeza" lo que hizo que durante varios meses Lang Lang se negara a dirigirle la palabra y a acercarse a un piano.

La fama del artista ha crecido exponencialmente en los últimos diez años y es el primer chino contratado por la Filarmónica de Berlín, la Filarmónica de Viena y las cinco grandes orquestas estadounidenses y, lo que es más "misterioso", ya son 40 millones los niños que están aprendiendo a tocar el piano en China, donde Lang Lang es idolatrado como una estrella de rock.

"Soy muy afortunado con esa fama porque puedo hacer cosas importantes para mejorar el mundo y la vida de los niños", asegura el pianista, que vive desde los 15 años en Estados Unidos, donde lucha porque las nuevas generaciones entiendan la importancia de la música clásica, un objetivo que alienta desde su Fundación y como embajador de buena voluntad de Unicef.

Está "más que contento" con su nuevo álbum porque ha sido "un privilegio y un honor" tocar con el violinista Vadim Repin y el violonchelista Mischa Maisky, un "nuevo hito" en su carrera que le ha permitido evolucionar como músico.