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Lunes, 18 de Enero de 2010

El conservador Piñera abre una nueva era política en Chile

Reuters ·18/01/2010 - 16:19h

El multimillonario Sebastián Piñera se convirtió el lunes como el primer mandatario chileno de derechas que resulta elegido en las urnas en medio siglo, mientras los mercados financieros recibían positivamente una victoria electoral que pone fin a dos décadas de gobiernos de centroizquierda.

Piñera, que ha propuesto más incentivos a las empresas privadas y se ha mostrado dispuesto a contar en su Gobierno con colaboradores de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), recibió en su casa a la mandataria saliente, Michelle Bachelet, que le felicitó.

El empresario obtuvo el domingo un 51,6 por ciento de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales imponiéndose al candidato del Gobierno, el ex presidente Eduardo Frei, que logró un 48,39 por ciento de apoyo, según el resultado final de la votación.

Piñera se sumará a los presidentes de centroderecha que ya gobiernan en México, Colombia y Perú, y que se han distanciado del izquierdista mandatario venezolano, Hugo Chávez.

Uno de los primeros jefes de Estado que envió su saludo al presidente electo fue el mandatario peruano, Alan García, que pidió un diálogo fluido y directo para resolver los problemas bilaterales.

BOLSA AL ALZA

La bolsa reaccionó favorablemente al triunfo de Piñera, aunque sin estridencias ya que se trataba de una victoria anticipada por sondeos y también porque el lunes era festivo en Estados Unidos.

A Piñera se le considera un amigo de los mercados, pero sus posturas pro empresariales podrían chocar con la de los sindicatos.

"Esperamos que tras esta elección se exacerbe la entrada significativa de capitales extranjeros a la bolsa local (...) alentada por la elección del candidato de la coalición por el cambio", dijo una nota de Bci Corredor de Bolsa.

El índice IPSA de la Bolsa de Comercio de Santiago subía un 0,8 por ciento a mediodía y la estrella era Axxion, una sociedad de inversiones que se disparaba un 15 por ciento y a través de la que Piñera tiene una parte del 26 por ciento que controla en la aerolínea LAN.

Piñera ha anunciado que venderá sus acciones en LAN antes de asumir el cargo el 11 de marzo. LAN subía un 1,32 por ciento.

El empresario, que también es uno de los accionistas del popular club de fútbol Colo Colo y dueño del canal de televisión Chilevisión, tiene ante sí una legislatura de cuatro años y recibe una economía en recuperación tras la recesión provocada en 2009 por la crisis global.

RETOS DEL NUEVO GOBIERNO

También le espera un Congreso fragmentado y dominado por la actual coalición oficialista en el Senado.

"Se ha optado por la alternancia y como presidente seguiré buscando el camino de los acuerdos", dijo el domingo ante miles de partidarios en un hotel de la capital, refiriéndose a la férrea oposición que enfrentará. "Haremos un gobierno de unidad nacional que construirá puentes de encuentro y derribará divisiones", añadió.

Las elecciones ponen fin a los gobiernos de la Concertación, la coalición de centroizquierda que recuperó la democracia en 1990, logró prosperidad económica y desarrollo social y llevó al país a uno de los menores niveles de riesgo crediticio en Latinoamérica.

Piñera ha prometido encaminar al país hacia el desarrollo pese a que Chile sigue siendo una de las naciones de la región con el peor nivel de distribución de riqueza con un PIB estimado en unos 140.000 millones de dólares (unos 97.000 millones de euros).

"Necesitamos un estado fuerte y eficiente, con mucho músculo y poca grasa", dijo Piñera, un empresario de 60 años, que según Forbes tiene una fortuna de 1.000 millones de dólares.

Bachelet se convirtió en la primera mujer en gobernar Chile tras derrotar a Piñera en segunda vuelta en 2006. Ahora, su antiguo rival ha logrado seducir a los desencantados con la Concertación pese a la alta popularidad de Bachelet, que no pudo presentarse a una reelección inmediata.

El presidente electo ha hecho suya la bandera del "cambio", pero los analistas esperan pocas modificaciones en el plano político y creen que nada alterará demasiado el rumbo de una de las economías más sólidas de Latinoamérica.