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Lunes, 18 de Enero de 2010

La BBC tiene garantizadas la financiación y las críticas

La televisión británica es cuestionada por los gigantescos sueldos de sus artistas y directivos

IÑIGO SÁENZ DE UGARTE ·18/01/2010 - 06:30h

Un hombre protestaba en octubre ante la BBC por la participación del líder de extrema derecha Nick Griffin en un debate de la cadena. - AFP

La BBC1 no ha tenido un buen diciembre en sus audiencias. Los datos han sido los peores en ese mes desde 1993, que es lo mismo que decir desde siempre. En el prime time, el porcentaje ha sido del 23,4%. La principal cadena privada británica, ITV, la ha superado con un 24,1%. En el cómputo total del día, gana la BBC1: 21,5%-16,7%.

Lo más inaudito para cualquier directivo televisivo es que la traducción económica de ese descenso ha sido cero. La BBC no vive de la publicidad, porque no la tiene. Y se aprovecha de décadas de trayectoria que han modelado los gustos televisivos de los británicos. Aquí también hay realities, pero la programación no se reduce a tres formatos que se repiten hasta la exasperación.

En el turbulento mercado de las televisiones europeas, la BBC vive en un oasis. Tiene unos ingresos anuales para gastarse en televisión, radio e Internet de 5.210 millones de euros, de los que el 75% procede de la tasa que paga cada ciudadano con televisión (161 euros al año). Para apreciar la diferencia, hay que saber que el presupuesto de RTVE para 2009 es de 1.097 millones.

Crisis permanente

¿Oasis? No es lo que piensan muchos de sus empleados. "En los 45 años que llevo en la BBC, nunca he conocido una época en que no se dijera que la moral estaba hundida. Cuando no era por algo que ocurría dentro, era por los ataques de los políticos. Es lo propio de una empresa como esta", dijo el presentador John Humphrys al diario Evening Standard.

Hasta 37 directivos de la BBC disfrutan de salarios mas altos que el primer ministro

Mientras en el resto de Europa las cadenas pelean por los ingresos, el frente de batalla de la radiotelevisión pública británica viene más por el lado de los gastos. La última baja ha sido su presentador estrella Jonathan Ross, que ha renunciado a renovar el contrato al haberse convertido en un símbolo de lo que muchos creen que la empresa debería evitar: los sueldos exagerados de directivos y artistas.

Pocos ejemplos hay tan llamativos como el de Ross: 6,7 millones de euros anuales por tres programas, uno de ellos en radio, aunque de ahí también sale parte de los costes de su equipo.

Los jefes tampoco pueden quejarse. Hasta 37 directivos de la BBC cobran más que el primer ministro, Gordon Brown, cuyo sueldo es de 223.000 euros anuales. El director general encabeza la tabla salarial con 943.000 euros.

Con el país en mitad de una aguda crisis económica, la presión sobre la empresa para que reduzca sus costes es inmensa. La punta de lanza de esa campaña la dirigen los medios de Rupert Murdoch y, sobre todo, los periódicos sensacionalistas, que sienten un placer especial por magnificar cada error de la BBC.

"Financiada por una tasa universal, la BBC se siente en condiciones de ofrecer algo para todos, incluso en áreas bien servidas por el mercado", dijo en agosto James Murdoch, presidente de News Corporation, dueña de Sky, la mayor televisión británica de pago.

La ofensiva

A los Murdoch les gustaría que se recortaran las poderosas alas de la BBC y el instituto conservador Policy Exchange les ha echado una mano. En un informe reciente, ha pedido que la cadena se gaste menos en derechos deportivos y que no haga tantos programas enfocados a la audiencia que tiene entre 16 y 35 años, la más atractiva para la publicidad. Los conservadores quieren que esa tarta quede en manos de los medios privados.

La empresa pública tiene unos ingresos anuales de 5.210 millones de euros

Los defensores de la BBC denuncian que los amigos de Murdoch pretenden eliminar de la cadena pública las actividades más rentables para, en un segundo paso, exigir su adelgazamiento. El objetivo último sería que la BBC tuviera que compartir los ingresos de la tasa televisiva con los demás operadores.

El Gobierno laborista no descartaba que en el futuro una parte de la tasa se dedicara también a financiar informativos regionales de otras cadenas, pero al final no ha dado ningún paso en ese sentido. En los últimos meses, los tories, a los que los sondeos dan como favoritos para ganar las elecciones, han lanzado algunos avisos que han puesto nerviosa a la BBC.

Sin embargo, el portavoz de cultura de los tories dijo hace dos meses que su partido no contempla congelar o reducir la tasa televisiva al menos hasta 2012 cuando toca revisarla. Y el acuerdo marco que regula las funciones y responsabilidades de la BBC tiene validez hasta 2016.

A sus 23.000 trabajadores les resta por tanto mucho tiempo para seguir haciendo televisión de calidad con "la moral hundida".