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Domingo, 17 de Enero de 2010

Un político gris y sin aura

El ex presidente Eduardo Frei ha afrontado las urnas sin la ventaja del miedo a un gobierno socialista que contribuyó a auparlo al poder en su primer mandato, en 1994

PÚBLICO ·17/01/2010 - 21:00h

Lejos ya los tiempos en los que Eduardo Frei fue elegido presidente de Chile, en 1994, en primera vuelta, con Pinochet aún como inamovible Comandante en Jefe del Ejército el senador busca ahora repetir en el cargo. La diferencia es que el aura que entonces rodeaba a la alianza de partidos de centro izquierda, la Concertación, hace tiempo que se ha disipado.

En los noventa, el demócrata cristiano Eduardo Frei conquistó el apoyo de esa parte del electorado chileno que aún temía la llegada de un gobierno socialista, con el recuerdo fresco de la convulsión política que hubo durante la Unidad Popular del presidente Salvador Allende, una situación que los golpistas de Augusto Pinochet utilizaron como pretexto.

A Frei, vástago del también presidente del mismo nombre, se le considera un político gris, que carece de oratoria y cuyas cualidades para ser presidente se ponen a menudo en duda. Tampoco puede presumir de un pasado de oposición a la dictadura, pues en esa época, Frei no fue un dirigente político activo, sino que se concentró en su trabajo de ingeniero civil y empresario de éxito.

En 1987, entro en política, para lo que dejó a un lado sus negocios. En 1990, en las primeras elecciones tras el fin de la dictadura, obtuvo un escaño en el Senado y en 1994 se convirtió en el candidato presidencial de la Concertación, Durante sus seis años de mandato, se centró en abrir la economía del pequeño país sudamericano al mundo.

Víctima sin saberlo

Mientras era presidente, el general Pinochet fue detenido en Londres por orden del juez Baltasar Garzón. Por aquellos días, Frei decidió defender la libertad del militar, arguyendo la independencia de los tribunales chilenos para juzgarlo. Frei no se mostró especialmente sensible a las peticiones de las agrupaciones de familiares víctimas de las violaciones de derechos humanos durante la dictadura.

La paradoja es que, hace ya casi un mes, el candidato de la Concertación descubrió que él mismo y su familia han sido víctimas del general Pinochet, cuando los tribunales de Justicia confirmaron que su padre, el ex presidente Frei Montalva, fue asesinado por agentes de Pinochet en 1982 por ser un líder prominente de la oposición de entonces. Hasta entonces, la versión oficial de esta muerte habían sido las complicaciones de una operación de hernia, a la que el veterano político se sometió.