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Sábado, 16 de Enero de 2010

Tàpies muestra en una exposición en Barcelona 17 obras de su última creación

EFE ·16/01/2010 - 15:54h

EFE - Una mujer observa una de las obras del pintor Antoni Tapies que exhibe a sus 86 años 17 obras de su última creación en la galería Toni Tàpies, unas piezas, algunas de gran formato, en las que repite algunos de los temas que le han perseguido en los últimos años.

El pintor Antoni Tàpies exhibe a sus 86 años 17 obras de su última creación en la galería Toni Tàpies, de Barcelona, unas piezas, algunas de gran formato, en las que repite algunos de los temas que le han perseguido en los últimos años.

La obra que ahora se exhibe ha salido prácticamente de su última estancia estival en la masía que tiene el pintor en Campins, al pie del Montseny, y en algunos casos aparece ante el espectador como una vuelta a un cierto figurativismo, que en cierto modo remite a su etapa iniciática, cuando participó en la fundación de Dau al Set, y revela una expresión de optimismo en esta estación otoñal de su actividad creativa.

Sin embargo, el artista barcelonés prefiere apartarse de esos inicios, una página de un libro que pasó hace tiempo y Tàpies prefiere no releer.

La simbología recurrente en la obra de Tàpies, los signos más y menos, los números, las formas geométricas y, sobre todo, las cruces, también recorren casi toda esta obra reciente, en la que no faltan otros elementos más o menos míticos como la escalera o el huevo que aparecen en "Óvalo sobre negro".

Otro elemento común de su creación más reciente es el uso del polvo de mármol que el pintor después extiende sobre el lienzo o la madera mezclado con barnices o resinas.

Siguen apareciendo en sus collages objetos reconocibles, que remiten a 'l'object trouvé' como los pañuelos de "Pañuelo blanco" y "Pañuelo negro", la camiseta de "Camiseta blanca" o el viejo bastidor de "Materia y bastidor".

En la inauguración de la exposición, el propio artista quiso arropar las obras con su presencia y con su lucidez habitual, aunque con una salud frágil, ha expresado ante la prensa que está "muy contento de estas obras", si bien, matiza, que su satisfacción es la expresión de ver esos cuadros colgados en las paredes.

Durante el período de creación, no ve las cosas tan diáfanas: "Soy un artista que dudo, dudo antes de hacerlas y dudo cuando las hago. La duda -añade- es la esencia del artista".

Apoyado en su ya inseparable bastón, Antoni Tàpies expondrá sus nuevas obras en la galería de su hijo hasta el próximo 18 de marzo.

Cuando le preguntan por qué Tàpies se puede ver en estas obras ahora expuestas, el artista, al que le cuesta mantener una conversación por sus problemas de sordera, responde rápidamente: "Es el Tàpies de siempre, pero más sintético, más condensado".

Al respecto, su amigo de los tiempos de Dau al Set, el crítico de arte y filósofo Arnau Puig cree que "aunque cada vez le fallen más los sentidos, Tàpies mantiene intactas la lucidez y la clarividencia".

Puig llega a definirlo como ese poeta que se abandona a la escritura automática y, de hecho, el propio Tàpies corrobora que nunca planifica sus obras, sino que se mueve por impulsos y se deja influenciar por lo que pasa en el mundo, sus desastres.

Esa necesidad de crear, de no detenerse, quizá su mismo motor creativo, es especialmente viva cuando se encuentra en el Montseny, entre la primavera y el final del verano. Allí, el buen tiempo le permite, como pasó en 2009, crear hasta una cuarentena de obras.

Los inviernos son tiempo de reclusión en su piso de Barcelona, y el frío apenas le invita a realizar algunos dibujos y cartones, corrobora su inseparable mujer, Teresa Barba.

En la exposición de la galería barcelonesa se pueden contemplar desde una obra de gran tamaño como "Materia y bastidor", que tiene unas dimensiones de 2,50 x 3,00 metros, hasta pequeños cuadros como "Pizarra y pincel", o "Materia difuminada", ambas de unos de 50 x 50 centímetros.