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Sábado, 16 de Enero de 2010

Rajoy pide al Gobierno que se avenga a razones y cambie la Ley de Extranjería

EFE ·16/01/2010 - 14:52h

EFE - El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, presentó hoy el balance de la lucha contra la inmigración ilegal correspondiente al año 2009, año durante el que se produjo un importante descenso en el número de entradas en España.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha pedido hoy al Gobierno que "se avenga a razones" y cambie la Ley de Extranjería vistos los "efectos de la demagogia" en la localidad barcelonesa de Vic.

Rajoy se ha manifestado de esta manera en la clausura de la reunión interparlamentaria de su partido, que entre ayer y hoy ha tenido lugar en Palma.

No ha evitado una alusión en ese foro a la situación generada en aquel municipio, donde el Ayuntamiento, con alcalde de CiU y con el apoyo de PSC y ERC, ha aprobado una normativa de empadronamiento contra los inmigrantes irregulares.

Ha ironizado acerca de las críticas que recibió el PP cuando criticó la Ley de Extranjería, el "papeles para todos" y "las regularizaciones masivas" dentro de una "política suicida" en materia de inmigración, y acto seguido ha lamentado que la normativa, tras los cambios hechos en su redacción, no valga "para nada".

Porque ahora, según Rajoy, "compañeros de partido" de PSC y PSOE, así como sus "socios" en la aprobación de la nueva Ley de Extranjería, han avalado en Vic una normativa que prohíbe a los inmigrantes en situación irregular el empadronamiento en el municipio, cuando en teoría la ley impide tal extremo.

Si bien se ha mostrado partidario de que la legislación se cumpla, también se ha mostrado a favor de que se cambie la Ley de Extranjería y se evite así "generar más problemas" a los ciudadanos.

El presidente del PP también se ha referido a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el nuevo Estatuto catalán, aún pendiente.

En concreto, ha exigido al jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que sea él quien dé las explicaciones pertinentes, pues ha sido él quien "prometió lo que sabía que no se iba a cumplir" y quien, tras "presumir de ser el gran protagonista", convirtió las relaciones entre el Ejecutivo central y la Generalitat en "un cementerio de promesas incumplidas".