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Viernes, 15 de Enero de 2010

China cambia su gobierno regional en Tíbet casi dos años después de las revueltas

EFE ·15/01/2010 - 05:34h

EFE - Tibetanos llevan a cabo algunos de los rituales del "Ke Chang Tou" durante su peregrinar hasta Lhasa, en el condado chino de Dangxiong. El ritual exige a los peregrinos ir arrodillados y echarse al suelo cada tres pasos.

Los jefes del Ejecutivo y Legislativo del del Tíbet fueron relevados hoy, casi dos años después de que esa región autónoma china fuera escenario de las peores revueltas en 20 años contra el régimen comunista chino.

Qiangba Puncog, presidente de la región desde el 2003, dimitió hoy y fue relevado por el hasta ahora vicepresidente autonómico, Padma Choling, los dos de etnia tibetana.

Puncog, no obstante, continuará en la cúpula comunista tibetana, ya que fue nombrado presidente de la Asamblea Popular del Tíbet (Legislativo regional) en sustitución de Legqog, otro comunista de etnia tibetana.

Pese a las turbulencias de años anteriores, especialmente 2008, los cambios parecen obedecer a razones personales si se tiene en cuenta la edad de Legcog (65 años), único que abandona la política regional.

El nuevo presidente tibetano Padma Choling, de 58 años, fue soldado del Ejército de Liberación Popular chino durante 17 años, entre 1969 y 1986, y posteriormente desempeñó distintos cargos políticos en el Tíbet, entre ellos la vicepresidencia (desde 2003).

Puncog, de 62 años y licenciado en Mecánica por la Universidad de Chongqing, fue uno de los primeros tibetanos con estudios superiores.

El 14 de marzo del 2008, unas 19 personas según el Gobierno chino -más de 200, de acuerdo con los tibetanos en el exilio- perdieron la vida en las revueltas tibetanas de Lhasa, que en días posteriores se extendieron a otras zonas de China habitadas por esa etnia.

Las denuncias de represión policial contra los tibetanos a raíz de las revueltas causaron una gran oleada de críticas de la comunidad internacional contra China, e incluso llamamientos al boicot de los Juegos Olímpicos que meses después se celebraron en Pekín.

A consecuencia de estas tensiones, el Tíbet ha permanecido largos periodos de tiempo cerrado a turistas extranjeros, su acceso a la prensa internacional es muy limitado -sólo viajes organizados por el Gobierno chino- y se han repetido incidentes aislados de enfrentamientos entre tibetanos y fuerzas de seguridad.

Especialmente en marzo de 2009, cuando el independentismo tibetano celebraba el 50 aniversario de la fallida revuelta contra el Gobierno chino que desembocó en la huida al exilio del Dalai Lama, su líder espiritual y político.