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Jueves, 14 de Enero de 2010

Mapa genético hierba contra malaria permitiría mayor rendimiento

Reuters ·14/01/2010 - 20:33h

Por Kate Kelland

El primer mapa genético de una hierba medicinal usada en los mejores tratamientos contra la malaria fue publicado para ayudar a los científicos a desarrollar la especie en un cultivo de alto rendimiento y combatir la letal enfermedad transmitida por los mosquitos.

Investigadores británicos dijeron que el código genético de la Artemisia annua permitirá a los científicos seleccionar por genética las plantas jóvenes mejor desarrolladas y usarlas como "padres" en experimentos de cultivo, sin la necesidad de recurrir al enfoque de modificación genética (MG), que requeriría más tiempo.

"El mapa ya está mostrando ser una herramienta esencial para nosotros," dijo Dianna Bowles, del centro de productos agrícolas novedosos de la York University (CNAP).

"Con nuestra nueva comprensión de la genética de la Artemisia, podemos producir variedades mejoradas, sin MG (...) mucho más rápido de lo que sería posible de otra forma", agregó.

La investigación fue publicada el jueves en la revista Science.

La artemisinina, derivada del ajenjo dulce, o la planta Artemisia annua, es la mejor sustancia disponible contra la malaria, especialmente cuando se utiliza en medicinas de terapia combinada con artemisinina (TCA), fabricadas por laboratorios como el suizo Novartis AG y el francés Sanofi-Aventis.

Alrededor del 40 por ciento de la población mundial corre l riesgo de desarrollar malaria, una enfermedad potencialmente letal transmistida a través de la picadura de mosquitos.

La condición provoca más de un millón de muertes por año en todo el mundo y los niños representan cerca del 90 por ciento de los decesos. Las zonas más afectadas por la malaria son Africa subsahariana y algunas partes de Asia.

Los expertos consideran que alrededor de 6.500 hectáreas de tierra -en su mayoría en China, Vietnam, Africa e India- se destinaron a cultivos de ajenjo en el 2009, las cuales producen 30 toneladas anuales de artemisinina, que serían suficientes para unos 60 millones de tratamientos.

En cuanto a las necesidades futuras, las estimaciones varían, pero la mayoría prevé que el aumento en la financiación para tratamientos contra la malaria impulse la demanda de TCA, al menos unos 200 millones anuales en los próximos dos años.

Pero los bajos rendimientos de la artemisinina en las actuales zonas de cultivo en Africa y Asia han vuelto más costosa la producción y las áreas de plantación se han reducido, lo que incrementa el temor a la escasez y contribuye a una menor expansión de los tratamientos con TCA en el mundo.

UN CULTIVO COMERCIALMENTE VIABLE

Ian Graham, director del CNAP, dijo que los científicos ahora contaban con las herramientas moleculares para desarrollar la planta rápidamente en cultivos de alto rendimiento, que serían atractivos y comercialmente viables para los agricultores pequeños de los países en desarrollo.

"Combina los enfoques moleculares de la era moderna con los métodos tradicionales del cultivo de plantas", dijo Graham en una entrevista.

Los científicos dijeron que esperan tener el cultivo de alto rendimiento para los agricultores en los próximos dos a tres años.

La Organización Mundial de la Salud indicó el mes pasado que la mayor financiación estaba empezando a dar sus frutos en la batalla contra la malaria, pero añadió que se necesitan más esfuerzos para ganarle a esta enfermedad.