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Jueves, 14 de Enero de 2010

"El público quiere un Sherlock Holmes más físico"

Guy Ritchie transforma al detective de Conan Doyle en un héroe de acción experto en artes marciales

SARA BRITO ·14/01/2010 - 09:00h

Jude Law, Guy Ritchie y Robert Downey Jr en el rodaje del filme que se estrena mañana.

Guy Ritchie (Hertfordshire, 1968) lee una revista en la habitación del Hotel Palace de Madrid donde atiende a la prensa. Saluda con cierto desdén y, sin levantar la vista, comenta: "Hay un reportaje sobre Sherlock Holmes y las artes marciales", dice. Pasa las páginas y añade: "Es divertido, este es amigo mío", y señala a un tipo en plena contorsión. En plan casual, y por si quedara duda tras ver su versión del clásico de Conan Doyle, a Ritchie le pirra haber podido dar rienda suelta a su pasión por el Jujutsu y la piña limpia.

¿Holmes? ¿Artes marciales? Sí, sí, no hay que echarse las manos a la cabeza, al menos, no aún. Conan Doyle dejó escrito al menos en uno de sus cuentos, La aventura de la casa vacía, que el detective de Baker Street era un experto del baritsu, una versión inglesa de cierta modalidad de lucha japonesa. Ritchie lo dice con orgullo, como si otros no se hubieran dado cuenta antes: "El personaje estaba interesado en las artes marciales incluso antes de que nadie lo hiciera en Occidente".

"No me han influido otras películas, nunca he visto ninguna"

De hecho, el director británico, que ha dado con este filme el salto del cine independiente a una superproducción de Hollywood, se jacta de haber acudido directamente a la fuente literaria. "No me ha hecho falta olvidarme de las adaptaciones anteriores porque no he visto ninguna. Así que tenía la ventaja o la desventaja de no tener la influencia de otras películas. Eso sí, conocía las historias de Conan Doyle desde niño, las escuchaba en cassette incluso antes de leer y escribir", explica.

Todo esto porque el Holmes que interpreta Robert Downey Jr., y que promete convertirse en franquicia, poco se parece al icono que muchos tienen en la cabeza. Desde luego, poco tiene que ver con el que interpretó Basil Rathbone a lo largo de catorce filmes entre los años treinta y cuarenta o al de Robert Stephens de La vida privada de Sherlock Holmes (Billy Wilder, 1970). En las manos de Ritchie, el detective es un hombre de acción, un héroe de abdominales de acero, que se divierte desfogándose en un primitivo club de la lucha.

Más allá de sus capacidades deductivas, que desde luego están, el de Ritchie es más un tipo callejero, pelín hooligan, que un caballero, aunque para el director el asunto no implique contradicción. "Esa faceta había sido marginada", sostiene. "Holmes es un caballero que se ha formado en las calles de Londres". Unos bajos fondos por los que el autor de Snatch, Cerdos y diamantes, ha demostrado ya fascinación .

El detective de Ritchie es un héroe de abdominales de acero

Ahora Holmes está acompañado por el Watson (Jude Law) menos rechoncho, sumiso y mujeriego de la historia. Deberá desentrañar una trama ocultista donde el malo maneja un anacrónico estilismo nazi y lidiar con una ex amante (Irene Idler interpretada por Rachel McAddams) que intenta barrer con la sospecha de homosexualidad y misoginia que siempre ha perseguido al personaje. De paso, demostrar que lo físico no quita sitio al intelecto.

"Creo que la tecnología ha ampliado la paleta de opciones para pintar a un personaje de acción, muy físico. Los gustos del público han cambiado y eso está reflejado en la película. La gente pide un cine y un Sherlock Holmes más físico", sostiene. ¿Elemental?.