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Miércoles, 13 de Enero de 2010

El 2009 fue el año más letal para los civiles en Afganistán

Reuters ·13/01/2010 - 16:25h

Más de 2.400 civiles murieron en Afganistán durante 2009, el año más letal para los no combatientes desde que los talibanes fueron derrocados en 2001, pero las muertes provocadas por tropas extranjeras y del Gobierno disminuyeron, informó el miércoles Naciones Unidas.

Las víctimas civiles, uno de los temas más delicados del conflicto de ocho años, aumentaron en un 14 por ciento en total, informó a través de un comunicado la división de Derechos Humanos de la misión de la ONU en Afganistán.

El informe precisó que dos tercios de las muertes civiles fueron causadas por insurgentes, mientras que solo un cuarto fueron provocadas por tropas de Gobierno o extranjeras. El resto, cerca de un 8 por ciento, no pudo ser atribuido a ninguna de las partes.

Los esfuerzos de Occidente por disminuir el coste humano de su presencia en Afganistán parecieron tener cierto éxito y el número de víctimas cayó un cuarto desde 2008, pero aún así cerca de 600 personas murieron a causa de las fuerzas extranjeras y de Gobierno.

Reducir el número de muertes civiles causadas por sus tropas ha sido un tema central para el general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas de la OTAN y Estados Unidos, que asumió el mando a mediados de 2009, prometiendo una nueva estrategia para proteger a los afganos.

McChrystal impuso nuevas restricciones al uso de la fuerza, particularmente a ataques aéreos en áreas donde los civiles pueden ser afectados, argumentando que las muertes de civiles dan un mayor impulso a la lucha de insurgentes al provocar la molestia de la población.

Cerca de un 60 por ciento de los muertos a manos de tropas occidentales pereció en ataques aéreos, precisó el informe de la ONU.

El texto también condenó la ubicación de bases militares cerca de áreas donde viven muchos civiles y redadas violentas de "búsqueda y captura" realizadas por tropas partidarias del Gobierno y extranjeras.

"Esto a menudo implicó uso excesivo de fuerza, destrucción de la propiedad e insensibilidad cultural, particularmente hacia las mujeres", dijo a través de un comunicado Norah Niland, oficial jefe de derechos humanos de la ONU en Kabul.

El número de víctimas mortales causadas por grupos insurgentes aumentó drásticamente, sobre un 40 por ciento. Las personas murieron en ataques suicidas, bombas junto a carreteras y tiroteos, pero también en ejecuciones de quienes fueron vistos como partidarios de Gobierno e informantes.

El informe también indicó que los disturbios y violencia se están propagando a áreas anteriormente estables como el noreste, a pesar de que cerca de la mitad de las muertes ocurrieron en el aún volátil sur de Afganistán.

Además, destacó el aumento en la inseguridad que los afganos deben enfrentar diariamente.