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Miércoles, 13 de Enero de 2010

Un nuevo reto para Pep

La Copa ha deparado un nuevo reto para el conjunto azulgrana: tener que remontar por vez primera una eliminatoria

RUT VILAR ·13/01/2010 - 08:00h

ZUERAS - Guardiola charla con Ibrahimovic durante un entrenamiento.

Tras saldar la histórica cuenta pendiente con el Mundial de clubes, muchos se preguntaron cómo conseguiría Guardiola mantener la motivación de su equipo para evitar el riesgo de que muriera de éxito. Y, sin quererlo, la Copa ha deparado un nuevo reto para el conjunto azulgrana; pequeño, pero suficiente. "Un reto colectivo, la primera vez que este equipo se plantea superar una eliminatoria con un resultado adverso [1-2] en la ida", convino Laporta, partícipe del mensaje que el de Santpedor ha lanzado al vestuario culé. "Las dificultades son ahora una motivación más", reconoce Iniesta. "Es un buen momento para mostrar nuestras credenciales esta temporada", sentenció el presidente.

Guardiola no cesa en la búsqueda de estímulos que motiven al equipo

Entre la Copa del Rey, la Supercopa de España y la Liga de Campeones, el Barça de Guardiola ha disputado ya diez eliminatorias a doble partido y nunca hasta ahora había perdido en la ida. Probablemente, la situación más comprometida que ha superado el conjunto catalán fue el duelo ante el Chelsea, en las semifinales de la competición europea, que decidió Iniesta en Stamford Bridge en el minuto 93 (1-1), tras el empate sin goles del Camp Nou.

También en los cuartos de la Copa de la temporada pasada, ante el Espanyol, el Barça empató el primer partido en Montjuïc (0-0). Pero después solucionó la papeleta en casa (3-2). Frente al Mallorca, en semifinales, el conjunto azulgrana pareció estar con el agua al cuello, pero en el Camp Nou, había ganado el primer encuentro de la eliminatoria por 2-0.

En cambio, el equipo de Guardiola sí es un especialista en el remonte de partidos, como hizo en el 2-6 del Bernabéu, la final de la Copa del Rey o los dos encuentros de Abu Dabi. En este sentido, el preparador catalán también recuerda el duelo ante el Dinamo en Kiev, con cuya victoria el Barça se aseguró el pase a los octavos de final de la presente edición de la Liga de Campeones.

Compromiso o banquillo

"Pep es un superdotado para la dirección de grupos y especialmente diestro para trabajar en este club", afirma uno de sus colaboradores. "Yo con mis jugadores me enfado muy poco, algunos toques de atención... Siempre hay cosas que comentar, pero si se esfuerzan y trabajan, para mí es suficiente", reconoce el técnico.

Mucha zanahoria y poco palo. Así es como entiende la gestión del vestuario Pep Guardiola, que ha conseguido crear entre sus jugadores una atmósfera de trabajo en la que todos se sienten en deuda con sus compañeros y con el propio entrenador, el primero que le echa muchas horas. El rapapolvo y los gritos han pasado a mejor vida y el equipo responde con su esfuerzo a las infinitas muestras de confianza con que cada día les sorprende su técnico.

Pide compromiso y ofrece confianza; la indolencia se paga con banquillo

Guardiola no es partidario del reproche público que tan magistralmente empleaba Johan Cruyff. Con Pep, el que no alcanza el umbral de compromiso exigido, se va al banquillo. "El míster no se enfada porque tengas un mal partido, pero si no trabajas, si no te entregas al cien por cien, te vas al palco", admite uno de los jugadores del primer equipo. "Lo único que entiende el futbolista es el banquillo", ha defendido siempre el entrenador.

Y si no, que se lo pregunten a Touré, que pagó sus quejas tras el clásico porque consideraba que no jugaba lo suficiente con dos encuentros en el banco. O a Henry y Márquez, cuya indolencia sobre el césped implicó algún que otro descanso forzoso. O a Piqué, a quien las vacaciones navideñas no le sentaron demasiado bien para el gusto del técnico.

En Roma, con sus parejas

Guardiola no inventa nada; apuesta por el equilibrio entre exigencia y concesión. Palo y zanahoria. En Roma, por ejemplo, antes de la final de la Liga de Campeones, permitió que los jugadores durmieran la víspera del partido contra el Manchester United con sus parejas. El verano pasado, accedió a que Messi fuera a los Juegos Olímpicos aún a costa de perderlo para la previa de la Champions. "Lo mejor para el equipo es que Leo sea feliz", argumentó entonces. Y también terminó con las concentraciones cuando el Barça juega en casa.

A cambio, su exigencia en los entrenamientos y los partidos es máxima. Y las normas de puntualidad, sagradas. Todos comen en las instalaciones del club y quien se salta una cena en el Camp Nou tras el encuentro, paga una multa.

Entre otras cosas, la rigurosidad diferencia sus métodos de los de Frank Rij-kaard. Además, al holandés jugadores como Ronaldinho o Deco le pagaron su confianza con dejadez. Por eso Guardiola diseñó una plantilla comprometida, con muchos futbolistas de la casa. Desde el entorno del entrenador, no falta quien apunta incluso que su continuidad en el club no va a depender de quién sea el próximo presidente, sino del compromiso que observe todavía entre sus jugadores.