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Martes, 12 de Enero de 2010

"La lengua no garantiza el éxito de ningún espectáculo"

El director del Teatre Nacional de Catalunya trae al Teatro Valle Inclán de Madrid ‘El baile', adaptación de la novela de Irene Némirovsky

PAULA CORROTO ·12/01/2010 - 16:24h

ÁNGEL NAVARRETE - El director Sergi Belbel, en el Teatro Valle Inclán de Madrid.

Cuenta el director y autor Sergi Belbel (Tarrassa, 1963) que su primer impacto teatral fue ver la obra de Pina Bausch, Kontakhof, en el festival de Avignon de 1980. Tenía 18 años. Años más tarde, en 1985, sus obras comenzaron a moverse en ese terreno que bascula entre la danza y el teatro, entre lo experimental y lo más convencional. Uno de aquellos experimentos fue, precisamente, Minimal show, estrenado en la sala Olimpia en 1987. El mismo lugar al que ahora regresa, aunque transformado en el Teatro Valle Inclán, con El baile. La obra se estrena el 14 de enero.

Esta adaptación de la novela de Irene Némirovsky, la escritora de origen ucraniano que murió en Auschwitz en 1942, supone también otro regreso de Belbel. Una vuelta a lo experimental, ya que conjuga las coreografías de Sol Picó con la palabra de Anna Lizarán. Ambas, en un escenario que rememora a un ring de boxeo, luchan recreando un conflicto tan universal como el que se produce generación tras generación entre madre e hija.

"No hemos pretendido hacer nada nuevo. Simplemente lo que he hecho es interpretar el conflicto de la autora, pero sin tocar el original. Lo único es que las sensaciones y sentimientos, la rabia de la niña a la que su madre no deja ir al baile, están sugeridos mediante el movimiento", explica Belbel a Público.

Con un río Sena muy presente -hay agua en el escenario-, el drama se sostiene a partir de diálogos hirientes, de una pelea con aire punk con esa niña rebelde que tira las invitaciones del baile al río. Es un juego. "Yo no haría teatro si no supusiera para mí un juego. Jugar es lo que más me gusta en esta vida", manifiesta el director.

Teatro en castellano

El baile es una coproducción entre el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), que dirige Belbel desde 2005, y el Centro Dramático Nacional. La obra ha estado dos meses en Barcelona. En catalán. Ahora llega a Madrid en castellano. Un camino de ida y vuelta en diferentes idiomas, pero que no evita que el TNC también programe en castellano. "Es cierto que la mayor parte de nuestra programación está en catalán, pero ahora estrenaremos Platonov, de Juan Mayorga, y también hemos montado clásicos como Fuenteovejuna", señala el director.

Belbel, que estudió Filología Románica, admite que no entiende la polémica lingüística entre el catalán y el castellano. "La lengua no garantiza el éxito de ningún espectáculo", manifiesta. Alude, además, a un hecho probado: el fenómeno de El método Grönholm, de Jordi Galcerán, que dirigió en el TNC en 2003. "Superó todos los récords de todas las obras en catalán. Eso quiere decir que entre el público también había mucho castellano parlante".

Gusto por el fútbol

El director reconoce que esta última década "ha sido bastante más estable y convencional que la de los noventa". De ahí que ahora le apetezca volver a la gamberrada. Incluso quiere probar suerte en el cine. De momento y hasta 2012 seguirá al frente del TNC y a la espera del estreno de su último texto, Fora de joc (Fuera de juego), en el que habla de la crisis económica y del fútbol. "A mí el fútbol no me gustaba demasiado, pero Guardiola [entrenador del Barcelona] me está haciendo replantearme las cosas", zanja.