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Lunes, 11 de Enero de 2010

La televisión pública francesa le coge gusto a la ausencia de anuncios

France Télévisions se adapta a la supresión paulatina de la publicidad e intensifica la calidad de los programas

ANDRÉS PÉREZ ·11/01/2010 - 08:00h

Protesta de empleados de la televisión pública francesa, hace poco más de un año, contra la ausencia de anuncios.

Hace un año, cuando desa-pareció por ley toda publicidad de las televisiones públicas francesas a partir de las 20.00 horas, todo eran caras largas en esa inmensa casa que es el grupo France Télévisions. El regalo de Nicolas Sarkozy a su televisión privada amiga, TF1, era flagrante. 365 días después, el tono empieza a cambiar. No es que nadie piense que la decisión fuera justa, pero los equipos han sabido adaptarse, equilibrar presupuestos e incluso intensificar la producción y la calidad de los programas.

La supresión de la publicidad después de las ocho en France 2, France 3, France 4, France 5 y France Ô-RFO, las cinco destinadas a la audiencia del suelo francés en cuatro continentes, fue anunciada por Sarkozy a primeros de 2008. Se aplicó el 5 de enero de 2009 en virtud de una ley que prevé la supresión total, las 24 horas del día, antes de 2011. La norma configura un modelo gradual que contrasta con lo ocurrido en España con TVE, donde en apenas unos meses la publicidad ha desaparecido de la parrilla.

Al igual que ha ocurrido en España, en Francia el objetivo de la supresión total de los anuncios está siendo objeto de una intensa oposición, en su caso por parte de los defensores de la televisión pública y de un grupo de presión integrado por parlamentarios de izquierda, centro y derecha. Fuentes cercanas a la presidencia de France Télévisions señalan que el grupo empieza a lograr convencer a un número suficiente de parlamentarios como para que se abandone ese objetivo de cero publicidad en las teles públicas en 2011.

Tras el año transcurrido sin spots en las cadenas públicas a partir de la hora de la cena, la hora del balance ha llegado. Y Patrice Duhamel, director general de France Télévisions, lo hizo hace unos días para el diario cristiano La Croix. "Nosotros no estuvimos esperando a 2008 para buscar la máxima calidad al servicio de la mayor audiencia posible", dijo en una especie de punto sobre la i destinado a Sarkozy. Porque en su día, el presidente francés, para ocultar lo mejor posible el regalo de cientos de millones de euros en publicidad para su amigo Martin Bouygues, propietario de TF1, había dicho que la supresión de la publicidad se justificaba por la necesidad de escapar a la carrera de la audiencia y al descenso de la calidad.

Calidad y audiencia

Para apoyar su argumentación, Duhamel subrayó que ellos habían emprendido esa estrategia de "máxima calidad para la mayor audiencia posible" ya en 2005, con producciones que respondían a ese doble perfil de alto contenido cultural y fuerte potencial de entretenimiento.

En cuanto a los ingresos, el golpe fue duro al principio, ya que France Télévisions solía ingresar unos 450 millones de euros anuales por la publicidad de más allá de las 20.00 horas. La pérdida fue fuerte, aunque compensada en gran parte por aportaciones directas del Estado. Al término del primer año sin publicidad nocturna, France Télévisions ha logrado superar el reto. Había previsto ingresar 260 millones con spots y patrocinadores antes de las ocho. El resultado del año va a estar más bien en torno a los 400 millones, y ello pese al descenso global de la inversión publicitaria a causa de la crisis.

"Muchos anunciantes que venían con nosotros por la noche, en lugar de irse a las noches de las privadas han preferido quedarse con nosotros y pasar al día", explican fuentes de la presidencia de France Télévisions.

El holding se encuentra ahora con una estrategia de producción multiforme, destinada a incrementar la oferta de calidad y "mantener la media de audiencia". Así, presenta con orgullo la difusión en prime time de la ópera Carmen. "Reunió sólo 1,5 millones de espectadores, son pocos comparados con los cinco o seis millones de media que tenemos, pero esto supone dos éxitos: por un lado, equivale a cinco años de representaciones de la pieza en una sala y, por otro, significa que mucha gente que nunca ve ópera la vio esta vez", explican desde la presidencia de France Télévisions.