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Domingo, 10 de Enero de 2010

El Papa bautiza a catorce niños en la última celebración de la Navidad

EFE ·10/01/2010 - 12:09h

EFE - El papa Benedicto XVI oficia la tradicional misa de la Epifanía celebrada en la Basílica de San Pedro de El Vaticano.

El papa Benedicto XVI bautizó hoy en la Capilla Sixtina del Vaticano a catorce niños de distintas nacionalidades en un acto que supone la última celebración de la Navidad y con el que se conmemora el día del Bautismo del Señor.

El Pontífice, como ya hiciera los dos últimos años, volvió a oficiar la misa en el antiguo altar pegado a una de las paredes laterales de la capilla, lo que, según el Vaticano, se hace para no tapar los frescos del "Juicio Final" de Miguel Ángel Buonarotti.

"No se puede aspirar a un mundo nuevo inmersos en el egoísmo y en los hábitos vinculados al pecado", dijo el Papa, que hasta 2008 usaba un altar móvil que se colocaba para la ocasión delante de la pared frontal de la capilla como hacía su antecesor, Juan Pablo II.

Benedicto XVI instó a los presentes a "renegar de la impiedad y los deseos mundanos y a vivir en un mundo de sobriedad, con justicia y piedad", una condición que puede conducir, según él, a una vida "más feliz, más bella y más solidaria".

Los padres y educadores de estos pequeños deben "comprometerse a alimentar con sus palabras y los testimonios de su vida las antorchas de la fe de los niños, para que puedan brillar en este nuestro mundo, que a menudo va a tientas en las tinieblas de la duda, y mostrar la luz del Evangelio, que es vida y esperanza", dijo el Pontífice.

Según el Papa, esos catorce pequeños, siete niñas y siete niños, empiezan hoy "la aventura placentera y emocionante del discípulo" y abren los ojos al "esplendor" de la luz de Cristo, en la que, incidió, deberán caminar durante toda la vida, ayudados por el ejemplo de sus padres y padrinos.

"Acogemos con alegría a estos niños en la comunidad cristiana que desde hoy se convierte en su familia", apuntó Benedicto XVI en una misa celebrada instantes antes de dirigir el habitual rezo del Ángelus dominical desde la Plaza de San Pedro del Vaticano.