Archivo de Público
Domingo, 10 de Enero de 2010

Pedrito, el orgullo de Abades

El tinerfeño dormía de niño con la camiseta del Barça

MARCOS PERERA ·10/01/2010 - 08:00h

DESIREÉ MARTÍN - Los padres de Pedrito, en su casa

Hay un sitio donde Pedro sigue siendo Pedrito. Situado en el sur de Tenerife, Abades, un pueblo costero de apenas 800 habitantes que hace medio siglo ni siquiera existía, vivirá con especial atención el Tenerife-Barça de hoy. Allí, bajo un sol de justicia y sobre el cemento del modesto polideportivo municipal, nació la leyenda del extremo azulgrana, un tipo sencillo que ha tenido el oportuno e insólito don de marcar en cada uno de los últimos seis títulos del Barcelona. Apuesta personal de Pep Guardiola, Pedro Rodríguez es motivo de orgullo entre las humildes gentes de su pueblo que saca pecho con las andanzas de su ídolo.

Abades es una localidad joven surgida prácticamente de la nada en torno a una pequeña ensenada natural que antaño se utilizaba para embarcar piedra roja con destino a Cuba y otras islas. Ese paraje, yermo y solitario, dio paso a finales de los setenta a un anárquico fenómeno de chabolismo alumbrado por visitantes de otros municipios. Con el paso de los años, y sobre todo a raíz de la construcción cercana del Aeropuerto Reina Sofía, las barracas de madera desaparecieron para dar paso a lo que es ahora Abades: una zona residencial modelo que duplica su población en verano, inundada de turistas seducidos por su playa, el pescado fresco y las virtudes de su fondo marino.

En ese pueblo de origen tan peculiar, se presume ahora también de futbolista, porque fue allí donde se crió Pedro, Pedrito el de Abades para su gente. El azulgrana ni siquiera se inició en un rectángulo de fútbol once al uso, sino en un polideportivo próximo a su casa; allí aprendió a manejarse en los espacios cortos y a regatear en un palmo de terreno. Miembro de una familia de clase media, las historias juveniles de aquel niño que dormía con la camiseta del Barça puesta, son ya tema habitual en las tertulias del pueblo. Hijo de un empleado de gasolinera y de una ama de casa, Pedro se arrancó en el fútbol grande animado por su hermano Jonathan y en las filas del San Isidro.

Iván Rodríguez, actual entrenador y entonces técnico del cadete, se encargaba personalmente de llevarlo en su coche hasta La Palmera, campo del municipio aledaño de Granadilla de Abona. "Se tomaba cada día como un gran reto y vivía el fútbol de manera apasionada", apunta Toni Ayala, ex jugador del Tenerife y responsable de su debut en Tercera con 16 años.

Las habilidades de Pedrito no pasaron desapercibidas entre los ojeadores del Barça, que recomendaron su fichaje tras verle con la selección juvenil de Tenerife Sur en el Torneo Internacional Villa de Adeje. Una posterior gira con los canteranos del Barça por Holanda le abriría de par en par las puertas de La Masia. .

"La verdad", apunta Eladio Morales, alcalde de Arico, municipio al que pertenece Abades, "para nosotros es un auténtico lujo que Pedrito esté triunfando de esa manera. Es un ejemplo. Un chico sencillo, que nació con una pelota en los pies y del que todos estamos orgullosos", reconoce el edil que promovió hace unos días un homenaje al delantero, allí donde hizo sus primeros regates.