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Jueves, 7 de Enero de 2010

"La policía se sintió burlada y pagamos los platos rotos"

Juantxo López de Uralde. Director de Greenpeace. El activista cree que su detención ha sido un "castigo político"

NUÑO DOMÍNGUEZ ·07/01/2010 - 01:20h

López de Uralde, ayer, al salir de la cárcel. - K. H. / GREENPEACE

Tras 20 días aislado en una cárcel danesa, el director de Greenpeace España, Juantxo López de Uralde, habla con Público desde un teléfono prestado. Lo hace desde el buque Rainbow Warrior, atracado en el muelle de Copenhague desde que fue detenido, y tiene que alzar la voz para sobreponerse al bullicio.

¿Cómo se siente?

Estoy aún mareado, no me entero aún muy bien de la situación y mis compañeros me están poniendo al día.

¿Qué opina del trato que ha recibido?

Ha sido una reacción desproporcionada y una crueldad tenernos retenidos tantos días sin ninguna información. No teníamos teléfonos, visitas, ni Internet. No me esperaba una reacción así. Hemos perdido el tiempo de manera miserable.

¿Qué pasó después de que irrumpieran en la cena?

"Aquello era como el guántanamo del clima, como una perrera"

Después de detenernos nos pasearon por varias comisarías de la ciudad. Aquello era el guantánamo del clima, como una perrera con miles de jaulas. En una de ellas nos dijeron: "No habéis hecho nada y mañana os deportamos a España". Luego, de repente, decidieron que nos enviaban a la cárcel. Nos llevaron ante el juez y después a prisión. Ha sido tétrico.

¿Qué pasó después en la prisión de Vestre Faengsel?

Nos mantuvieron en una zona de la cárcel que vaciaron previamente para meter a los detenidos de la cumbre del clima. Esos presos han sido liberados poco a poco. El lunes estaba casi vacía y comenzaron a meter a presos comunes. Pasábamos el tiempo hablando con los otros arrestados y todos nos han ayudado mucho. Nos servían de guía en la cárcel.

¿Volvería a realizar una protesta así?

Sí, lo volvería a hacer. La acción fue totalmente pacífica y en un momento clave, pues los líderes reunidos en Copenhague debían llegar a un acuerdo al día siguiente. Era el momento preciso e hicimos lo que teníamos que hacer. El problema fue que la policía se sintió burlada y nosotros pagamos los platos rotos.

¿Ha podido hablar con su familia?

"Lo volvería a hacer. Fue una acción pacífica en un momento clave"

Sí, están muy contentos. Apenas he podido hablar con mis hijos porque estaban muy emocionados. Espero poder estar de vuelta con ellos mañana [por hoy].

Lleva décadas siendo activista de Greenpeace, ¿ha sido su primera vez en prisión?

Sí, ha sido la primera vez y es tan duro como parece. Lo peor ha sido la incomunicación. No teníamos ningún contacto con el mundo exterior.

¿Por qué cree que les han mantenido tanto tiempo en la cárcel?

Ha sido un castigo político. Hemos pagado los platos rotos de la Cumbre de Copenhague.

¿Han tenido que ver esos cinco nombres de otros compañeros que menciona la Policía de Copenhague?

No puede ser. Eso sería como tenerte de rehén porque no pueden obligarte a dar nombres de compañeros. Ha sido una excusa de la policía.

La cárcel de Juantxo alimenta la lucha pacífica

JUANMA ROMERO

La gente no se fue. No quiso. Daba igual el frío de Madrid, y que la liberación de Juantxo López de Uralde y sus tres compañeros fuera un hecho. A las puertas de la embajada danesa en la capital siguieron concentrados los 200 simpatizantes de Greenpeace. Brindando con champán, blandiendo pancartas, gritando “¡Juantxo, valiente, contigo está la gente!”, arrimando las manos al calor de las velas, todavía encendidas.  La vigilia convocada para exigir el fin del cautiverio del director de Greenpeace no había acabado. Porque la causa sigue. “Él es un ejemplo. Hay que continuar luchando: se están cargando el medio ambiente”, subrayaba Elsa, una manifestante.

“Me siento orgullosísima de él”, decía Lola a unos metros. A su lado, Alejandro, otro miembro de Greenpeace, sentía una “emoción muy grande. Me afloraron las lágrimas cuando supe que se resolvía una situación surrealista. Juantxo somos todos, y si él ha estado en la cárcel, yo también”. Para Beatriz la noticia significaba algo más: Juantxo es su hermano. “Todo el mundo te dice que el castigo, el precio que han pagado por evidenciar los fallos de seguridad, ha sido desproporcionado. Para la familia ha sido muy duro, sobre todo porque no teníamos información”, decía. Candela sonreía. Tiene 11 años, y es sobrina de López de Uralde: “Estas Navidades han sido menos divertidas sin él. Pero este ha sido mi mejor regalo de Reyes”, aseguraba. 

En Barcelona, los miembros de Greenpeace cancelaron la manifestación frente al consulado de Dinamarca al conocer la liberación. Eran unas cien personas, que no sabían qué hacer con los carteles. El lema era el mismo que portaba Juantxo al ser detenido: “Los políticos hablan, los líderes actúan”. Un activista sugirió que el acto debía realizarse igual y, así, sacaron las velas, informa Gustavo Franco. A los citados en Sevilla la noticia les cogió de camino al acto. “Vamos a mantener la vigilia. Que un país europeo tenga a una persona 20 días en prisión preventiva es preocupante”, dijo César Castaño, portavoz de Greenpeace. Para Pepa, una de las asistentes, “el acto es más alegre, pero estamos preocupados, porque no sabemos qué medidas les van a aplicar a los jueces”, informa Raúl Bocanegra.