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Miércoles, 6 de Enero de 2010

A usuarios de antipsicóticos no se los controla lo necesario

Reuters ·06/01/2010 - 17:53h

Por Megan Brooks

A las personas que toman los nuevos tipos de fármacos para la esquizofrenia y otras psicosis se les debería controlar el azúcar en sangre y el colesterol con regularidad, pero un estudio revela en muchos casos eso no sucede.

Los llamados antipsicóticos "de segunda generación", como la olanzapina (Zyprexa), la risperidona (Risperdal) y el aripiprazol (Abilify), se desarrollaron porque los medicamentos anteriores tienen efectos secundarios.

Pero los nuevos remedios elevan significativamente los niveles de azúcar en sangre y de colesterol, lo que aumenta el riesgo de diabetes y cardiopatías.

Un nuevo estudio indica que a menos de un tercio de los beneficiarios de la cobertura federal estadounidense Medicaid tratados con esos fármacos se les controla la glucosa y el colesterol.

Y lo más preocupante para los autores fue que la tasa de controles no aumentó tras las advertencias oficiales que recomendaron aumentar la vigilancia de esos dos marcadores.

Esto coincide con hallazgos en grupos de beneficiarios de otros proveedores de salud, dijo a Reuters Health la doctora Elaine H. Morrato, de la University of Colorado, en Denver.

"Si una persona está tomando antipsicóticos de segunda generación, hay que controlarle la diabetes (y el colesterol y las grasas en sangre) y los efectos adversos de los fármacos. Esto es importante para recibir la atención preventiva y el tratamiento adecuados", señaló Morrato.

En el 2003, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) exigió que el etiquetado de los fármacos de segunda generación incluya la indicación de controlar la glucosa en los diabéticos, en las personas en riesgo de serlo o con síntomas de glucosa alta.

La Asociación Estadounidense de Diabetes y la Asociación Psiquiátrica Estadounidense emitieron un documento con los riesgos del aumento de la glucosa y el colesterol vinculado con el uso de esos tres fármacos y estableció un protocolo de control de ambos indicadores.

Esas advertencias no tuvieron demasiado impacto, según los datos de 2002-2005 obtenidos en pacientes de bajos recursos de Medicaid en California, Missouri y Oregon.

El equipo de Morrato utilizó los datos para comparar la cantidad de controles de glucosa y colesterol realizados entre 109.451 pacientes tratados con un antipsicótico de segunda generación y 203.527 personas tratadas con otros medicamentos.

La cantidad de test entre los dos grupos no variaba dentro de cada estado.

El control inicial en el grupo tratado con un antipsicótico fue bajo: al 27 por ciento se le había controlado la glucosa y al 10 por ciento, el colesterol, según publicó el equipo en Archives of General Psychiatry. Las recomendaciones sólo elevaron un 1,7 por ciento los controles del colesterol.

Sin embargo, hubo evidencias de que las prescripciones cambiaron después de las advertencias y las recomendaciones.

Las recetas de Zyprexa, que tiene alto riesgo de alterar la glucosa y el colesterol, bajaron significativamente después de la advertencia de la FDA y crecieron las recetas de Abilify, que tiene un riesgo menor.

Esto sugiere que los médicos están "tomando medidas" para reducir la diabetes y el riesgo cardíaco asociados con el uso de esos fármacos en sus pacientes, opinó Morrato.

De todos modos, la autora recomendó que los pacientes tratados con los nuevos antipsicóticos sean proactivos. "Hable con el médico para saber qué hacer para bajar el riesgo" de desarrollar diabetes y de sufrir un aumento de los niveles del colesterol, finalizó Morrato.

FUENTE: Archives of General Psychiatry, enero del 2010