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Miércoles, 6 de Enero de 2010

Toni Rodríguez mezcla la nostalgia del periodismo y de la Transición

EFE ·06/01/2010 - 13:26h

EFE - El periodista y asesor de comunicación Toni Rodríguez Pujol (Barcelona, 1946) ha presentado su primera novela, "Quatre carpetes marrons" (Cuatro carpetas marrones), en la que combina dos nostalgias: la del periodismo y la de la Transición. La obra ha sido publicada en catalán por Leqtor.

El periodista y asesor de comunicación Toni Rodríguez Pujol (Barcelona, 1946) dedica su primera novela a combinar dos nostalgias: la del periodismo y la de la Transición, en la obra "Quatre carpetes marrons", publicada en catalán por Leqtor.

Toni Rodríguez ya había coqueteado con la ficción en el pasado, básicamente con la literatura infantil, pero ésta es su primera novela adulta, ha recordado a Efe.

En "Quatre carpetes marrons" se esconde el retrato de una generación, la de la Transición en Barcelona, la de la "Caputxinada", la militancia política y la de la libertad sexual, que en algunos momentos del libro parece más bien concupiscente endogamia, y que acaba pagando un precio por envejecer y por encontrar su lugar en el mundo o en su mundo: en la elite barcelonesa que ha cabalgado con soltura de la lucha contra la dictadura a los Juegos Olímpicos, para desembocar en el Fórum.

El libro comienza cuando justo antes de las elecciones que colocarán al primer tripartito en el Palau de la Generalitat, a Jordi Martínez, periodista cultural en paro, le encargan hacer de "negro" para la biografía del poeta catalán Francesc Pujol i Alemany.

Lo que en principio iba a ser un trabajo alimenticio, pronto se convierte en una tarea obsesiva para un protagonista que reconstruyendo la vida del poeta, como un puzzle, deberá resolver, en paralelo, sus propias cuitas profesionales, personales y sentimentales.

El protagonista, gran fan del vermut negro con olivas, encontrará que hay tanta gente interesada en promover la biografía del ilustre poeta, con la intención de impulsar su candidatura al Nobel de Literatura, como en ocultar detalles oscuros de su vida.

La geografía de Barcelona sirve en el libro como biografía sentimental, salpicada de intriga, en la que el periodista acaba reconstruyendo no sólo un personaje, sino también toda la época de la que es hijo el poeta, pero también el propio novelista.

"Partí de unas notas autobiográficas que inicié en 2001, pero finalmente opté por una novela que me servía para dar salida a diversas ideas que llevaba tiempo gestando", señala Toni Rodríguez.

Rodríguez ha escrito para la mayoría de rotativos de Barcelona, entre 1973 hasta finales de los 80, y actualmente es propietario de una agencia de comunicación, que fundó en 1990.

El libro, con una prosa ágil y seductora, pinta un retrato amable de aquellos años y al final opta por no hacer leña del árbol de la Transición, lo que provoca una cierta endeblez de la trama de intriga.

En cambio, la obra es deliciosa con los personajes, mezclando reales y ficticios, tanto por referencias históricas, como en el momento presente, que cualquier buen conocedor del "todo Barcelona" fácilmente identificará los modelos reales que han inspirado alguna de las almas de ficción que pululan por la obra.

Al final, un guiño a lo Agatha Christie, en el que irónicamente no es el detective el que reúne a los sospechosos sino que, inopinadamente, los sospechosos convocan al periodista, en un desenlace del que no se puede, obviamente, desvelar más.

La obra supone, además, un homenaje al periodismo a la antigua, al reporterismo de investigación, que no se conforma con la primera impresión, que escarba y que intenta descubrir lo que está oculto, con lo que Toni Rodríguez parece añorar no sólo tiempos políticos de antaño, sino también a los profesionales.

Se trata de un libro sobre la memoria, como la aguda y brillante rememoración de la Facultad de Derecho de finales de los sesenta en Barcelona, todo ello salpicado de agudas reflexiones sobre la actualidad.

En todo momento, el libro juega con la contraposición entre el pasado rememorado, rescatado de la geografía y del recuerdo, y el presente, debatido en conversaciones en el que el protagonista asume normalmente la postura políticamente incorrecta, como el brillante diálogo sobre la cultura del harén.