Archivo de Público
Miércoles, 6 de Enero de 2010

Por la liberación de Juan López de Uralde

·06/01/2010 - 12:19h

Madrid, 5 de enero de 2010

Somos muchos los que admiramos a los países nórdicos, no sólo por su maravillosa y cuidada naturaleza o por su sistema de protección social, sino también por su civismo y ecuanimidad. Por estas razones nos resulta muy difícil comprender la situación que Juantxo López de Uralde, director general de Greenpeace en España, está viviendo en una cárcel danesa. Los hechos son los siguientes.

El día 17 de diciembre se celebraba la cena de gala que ponía colofón a la cumbre de Copenhague. Un portavoz de Greenpeace avisó a la policía danesa de que coincidiendo con este evento se iba a producir un acto de protesta pacífico organizado por esta ONG. A la hora de la cena dos coches con matrículas falsas de C.D. y con los emblemas de Greenpeace dejaron a las puertas del lugar de la cena a cuatro activistas. López de Uralde y una compañera de Greenpeace entraron en el local con una acreditación de ‘Jefe de Gobierno de la Madre Tierra Greenpeace'. Una vez dentro, desplegaron dos pancartas que decían: ‘Los políticos hablan, los líderes actúan'. Inmediatamente fueron detenidos y llevados a comisaría.

Desde ese día y bajo los cargos de suplantación de personalidad, allanamiento de morada y falsificación de matrículas, están encarcelados en régimen de aislamiento para (a petición de la policía) evitar el riesgo de fuga y la destrucción de pruebas. Este tratamiento se aplica a terroristas y a delincuentes extremadamente peligrosos. El presunto terrorista que atacó al autor de las viñetas de Mahoma en Dinamarca, va a estar en régimen de aislamiento dos semanas, menos tiempo que el que ya llevan en ese régimen los activistas de Greenpeace.

Greenpeace, a lo largo de su historia, se ha presentado siempre a todos los juicios a los que se le ha citado y en este caso se ha puesto a disposición de la policía para completar las pruebas que se le solicite. Por otra parte, y hasta el momento, no se ha interrogado a ninguno de los detenidos.

Entre el 7 y el 14 de enero el juez fijará fecha para el juicio, decidiendo en ese momento si los activistas siguen en régimen de aislamiento, en condiciones normales de internamiento o si pueden, pagando una fianza, esperar libremente a que se celebre el juicio en Dinamarca. Según los cargos que se consideren pueden ser condenados de dos meses a seis años de prisión.

Nos parece evidente la enorme desproporción entre el castigo que está siendo aplicado y la falta cometida. Es cierto que la cumbre no ha sido un éxito de organización y también que en este caso la policía danesa ha quedado desairada por su ineficacia. Creemos, sin embargo, que un país como Dinamarca no puede permitir una sobrereacción de este calibre.

En consecuencia, desde el máximo respeto a las leyes danesas, hacemos un llamamiento a las autoridades de ese país para que analicen racionalmente los hechos y tomen unas medidas acordes con la tradición de justicia, equidad y ponderación que les caracteriza.

Firman:

Juan Luis Arsuaga, catedrático dePaleontología de la UCM

Ángeles Caso, escritora

Salvador García-Atance, presidente dela Fundación Lealtad

Y miles de firmas más