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Miércoles, 6 de Enero de 2010

Muere Sandro, la primera estrella pop latina

Pionero del rock cantado en español y más tarde superhéroe de la canción romántica

CARLOS FUENTES ·06/01/2010 - 08:00h

afp - Sandro, en una actuación de 2001.

Siempre apareció radiante en las tapas de sus discos. Guapería con sonrisas brillando bajo sus peinados de pladur negro. Con planta de novio ideal, suegro perfecto. Pero Sandro, más allá de las pintas, codificó como pocos el alma del argentino medio.

Pionero del rock cantado en español y más tarde superhéroe de la canción romántica, estaba allí donde medio siglo atrás apareció el beat porteño. Con los pioneros, en el baño de La Perla de Once: Tanguito, Litto Nebbia y Spinetta, Manal y Los Gatos; con Miguel Peralta sentado en La Cueva armando Los Abuelos de la Nada. Sandro adaptaba a las estrellas (de Bill Haley a Jerry Lee Lewis) y, desde su debut con una versión de Elvis Presley, cargaba con un apodo, el Elvis latino, que terminó por imponerse al de Gitano.

La fiesta rock duró diez años. Porque Sandro encontró una veta en la canción romántica, de la balada al bolero descafeinado. Desde finales de los sesenta su progresión como fenómeno de masas fue imparable: "Tenía swing y gran sensualidad. Se convirtió en una estrella masculina puntera, la primera de la canción melódica latina", explica Claudio Gabis, fundador de Manal y afincado en Madrid.

Antes que Alejandro Sanz

"Quizá su estilo rockero se terminó por desdibujar, pero como ídolo latino fue el primero, sobre todo para la mujer". En 1970, anota Gabis, Sandro era la imagen de moda en las tiendas de discos de Nueva York. "Ya estaba por todas partes; Ricky Martin o Alejandro Sanz no se entienden sin Sandro".

Reivindicado desde los ochenta, con programa de televisión incluido (Querido Sandro) y la aristocracia del rock argentino citándolo en voz alta, reapareció en 1993 con 18 recitales en el teatro Gran Rex. Luego cantaron por él Divididos y Los Fabulosos Cadillacs, logró el Grammy Latino por toda su carrera y hasta El Puma se apuntó al baile. Se sabía que la salud no lo acompañaba, pero ya es triste que una crisis séptica haya marchitado la imagen resplandeciente del primero que creyó en el pop latino.