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Miércoles, 6 de Enero de 2010

El desgaste de la Concertación impulsa a la derecha chilena

La alianza de izquierdas que ha gobernado los últimos 20 años ya no convence a la clase media

SOLEDAD PINO ·06/01/2010 - 08:00h

La presidenta de Chile, la socialista Michelle Bachelet, tiene casi un 80% de aprobación entre los chilenos. Sin embargo, está a un tris de traspasar la banda presidencial a la oposición conservadora.

La alianza de centroizquierda llamada Concertación ha gobernado Chile durante 20 años, desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, y las cifras muestran que no lo ha hecho mal. A pesar de ello, todo parece indicar que el fin de su supremacía se acerca.

El centroizquierda ha negociado tanto con la derecha que la gente ya no ve diferencias

El 17 de enero será la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y es probable que el multimillonario candidato de la derecha, Sebastián Piñera, se imponga sobre el senador democristiano Eduardo Frei, candidato de la Concertación.

En las legislativas del pasado diciembre, la Concertación obtuvo, por primera vez en su historia, menos diputados que la derecha: 57 escaños frente a los 58 conservadores.

Desde el regreso a la democracia en 1990, Chile ha experimentado importantes avances en materia social. El índice de personas que viven en pobreza ha disminuido de un 38,6% a un 13% en 2006, según el Instituto Nacional de Estadística. La Concertación ha realizado reformas si bien tímidas a la ley laboral y a la de pensiones, y ha ampliado los beneficios en materia de seguridad social.

La presidenta Bachelet es muy popular, pero no puede presentarse a la reelección

Recientemente, Chile pasó a formar parte del llamado club de los países ricos, después de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) le invitara a incorporarse, lo que la convirtió en la segunda nación latinoamericana presente en el selecto grupo. La primera fue México.

La gestión de la Concertación, en general, ha sido positiva y la presidenta Bachelet tiene una popularidad inédita. Por eso, los líderes de la coalición de izquierdas no se explican los resultados electorales.

"Ahora es bueno que haya un cambio, porque 20 años en el Gobierno los ha vuelto ineficientes y ha habido brotes de corrupción", dice Fernando Salas, un pequeño empresario que siempre ha votado al centroizquierda y que hoy está por "el cambio" que ofrece Sebastián Piñera.

El modelo económico de la derecha

Las explicaciones de este vuelco en las preferencias de los votantes son de tipo social y político. "Es un fenómeno que tenía que ocurrir. La Concertación no ha tenido una propuesta propia, ha venido gestionando, con éxito relativo, el modelo económico que promueve la derecha", dice Alberto Mayol, analista y sociólogo de la Universidad de Chile.

Mayol afirma que la Concertación ha puesto sus esfuerzos en "hacer adaptaciones" al modelo de economía de libre mercado. Asegura que todas las medidas que ha adoptado han sido, siempre, previamente negociadas con la derecha y esto ha llevado a que la gente no vea diferencias entre si el país es administrado por un sector u otro. "Actualmente la gente no ve contradicciones entre los intereses del pobre y los del rico, creen que son los mismos. Piñera engancha muy bien porque representa las aspiraciones de la clase media, que a lo aspira es a tener éxito y poder adquisitivo", dice.

El candidato Piñera dice que creará un millón de empleos, aunque no explica cómo. Lo interesante es que la tasa de parados en Chile es de 9,5%, es decir, los desempleados son casi 670.000 personas. Pero Piñera ha generado la sensación de que traerá más empleo y más dinero al país.

Miguel Flores, director de la Fundación Jaime Guzmán y analista conservador, estima prematuro hablar de un crecimiento de la derecha: "Estamos frente al resultado de una elección únicamente, y eso no marca una tendencia", precisa.

Bachelet ganaría "por mucho"

Según Flores, si la Constitución permitiera más mandatos presidenciales y, por tanto, que Michelle Bachelet se presentara a la reelección, "ganaría y por mucho". El analista cree que la derecha mejoró su resultado debido a que una parte de los votos de la Democracia Cristiana (que forma parte de la Concertación) emigró tras la alianza estratégica que hizo la Concertación con el Partido Comunista, para que este pudiera lograr un escaño en el Parlamento.

Flores cree que hay un "inevitable desgaste" de una coalición que lleva más de 20 años en el poder. Y subraya que en esta campaña electoral, por primera vez, los dos partidos de oposición, Renovación Nacional (de Piñera) y la Unión Demócrata Independiente trabajaron sin trifulcas públicas. "Supongo que hemos proyectado una imagen de mayor gobernabilidad", puntualiza.

Estos días, Sebastián Piñera y Eduardo Frei intentan captar la simpatía de los cerca de 1.400.000 votantes que el 13 de diciembre, en la primera vuelta, votaron a favor del diputado ex socialista Marco Enríquez, quien se ha negado a manifestar su apoyo a ninguna de las candidaturas. El 23 de diciembre, el senador Frei incluyó en su programa de gobierno realizar una reforma tributaria nacional, uno de los planteamientos claves que hizo Enríquez.

Para poder ganar, Frei necesita sumar dos tercios de los votos de Enríquez, pero las estimaciones prevén que la mitad lo apoyará, un tercio se irá con Piñera y el tercio restante votará, pues en Chile es obligatorio, pero para hacer su voto nulo.