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Miércoles, 6 de Enero de 2010

Artesanía con los palos

Corea del Sur se convierte en una de las grandes potencias mundiales de golf

ALBERTO CABELLO ·06/01/2010 - 13:51h

afp - La surcoreana Choi Na-Yeon posa con el trofeo del USLPGA, en el que se impuso en noviembre de 2009.

La sorpresa fue mayúscula en los Juegos Olímpicos de Seúl cuando las selecciones masculinas y femeninas de balonmano de Corea del Sur subieron al podio con plata y oro, respectivamente. En una cita ya sin boicot de ninguno de los dos bloques, el país asiático puso el pie por encima de la dominante escuela europea. ¿Cuál era la fórmula secreta? Una preparación espartana durante cuatro años y, según algunos conocedores de la cultura de este país, su enorme talento para las actividades en las que intervienen las manos.

Fue en Corea del Sur donde surgió el celadón de Koryo, uno de los tipos de cerámica más apreciado en el mundo. Esa capacidad para el trabajo manual trasladada al deporte convierte a este país en gran potencia en balonmano, tiro con arco o tenis de mesa.

47 surcoreanas participaron en 2009 en el circuito femenino de EEUU

A esas tres modalidades ahora hay que sumar la del golf. Nada menos que 47 jugadoras de origen surcoreano participaron en 2009 en el circuito americano. Han ganado 11 de los 28 torneos de la LPGA y Jiyai Shin ha sido la profesional que más dinero ha ganado esta temporada. En el ámbito masculino, Y. E. Yang se convirtió en el primer jugador nacido en Asia en conquistar un Major al derrotar a Tiger Woods en el Campeonato de la PGA celebrado el pasado agosto.

Apoyo familiar

Además de esa habilidad para el trabajo con las manos, el Instituto Económico Samsung ha dado algunas claves para entender el extraordinario impacto de Corea del Sur en el deporte de los 18 hoyos. El apoyo incondicional de los padres para que sus hijos se conviertan en una estrella del deporte es un sustento esencial

Y. E. Yang fue el primer asiático en vencer en un Major y ante Tiger

En cuanto un niño destaca en algún deporte no hay reparo alguno en sacarlo del colegio para que se dedique en exclusiva a su especialidad. Los padres coreanos hacen cualquier cosa para empujar a sus hijos hacia la excelencia. Si eso supone que el adolescente no acabe el instituto no hay problema. Es parte de la mentalidad del país, hasta se incentiva y se aplaude.

La tradición confucionista del país también tiene algo que ver en esta eclosión deportiva. La ética en el trabajo y el autocontrol, predicados por Confucio, están muy impregnados en la mentalidad coreana. "Son grandísimas jugadoras porque toda su vida gira alrededor del golf. Entrenan muchísimo", dice la campeona estadounidense Paula Creamer. Otro de los factores que ha posibilitado este boom coreano es el apoyo de potentes compañías del país a este deporte a través de la esponsorización. Esos contratos tan suculentos hacen que los jugadores salgan al campo con la tranquilidad de tener un respaldo económico garantizado.

Problemas de integración

Todo este lobby surcoreano creó cierto recelo en los dirigentes del circuito americano. La comisionada de la LPGA, Carolyn Bivens, amenazó con una suspensión si las profesionales asiáticas no se esforzaban por integrarse con el resto de jugadoras y presentar un nivel de inglés más fluido para interconectar mejor con los patrocinadores y medios de comunicación. "No estamos acostumbradas a hablar en público o frente a periodistas. Queremos ser perfectas, expresarnos en inglés cuando estemos seguras que lo hablamos de forma correcta", apunta la jugadora Jeong Jang.

El golf aterrizó en Corea del Sur en los años 80. El presidente del país, Roh Tae Woo, otorgó de su propia mano las licencias necesarias para construir campos de golf. Las grandes compañías construyeron sus propias instalaciones para así poder invitar a los políticos más importantes del país. Lo que comenzó como una práctica para los sectores más elitistas se ha convertido ahora en casi una religión. Se calcula que casi un millón y medio de surcoreanos se gastaron más de 800 millones de dólares en 2007 para viajar al extranjero a jugar al golf. Los más de 250 campos no dan abasto para la demanda de juego. Las listas de espera para obtener un green fee son interminables.

Millones de coreanos pasaron la noche en vela frente al televisor para presenciar la última jornada del Campeonato de la PGA. Yang, en un extraordinario mano a mano con Tiger, alzó el trofeo. A las pocas horas de su hazaña, las zonas de práctica de los campos de todo el país ya estaban rebosantes de jugadores intentando imitar a su nuevo ídolo.