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Martes, 5 de Enero de 2010

Otro estudio descarta relación entre vacuna triple y el autismo

Reuters ·05/01/2010 - 18:17h

Por Amy Norton

Una investigación aporta más pruebas de que la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola no está asociada con un mayor riesgo de autismo.

La preocupación de que la vacuna podría causar autismo surgió hace una década cuando el médico británico Andrew Wakefield, que había hecho un estudio sobre 12 niños, propuso la existencia de una relación entre esa inmunización y las enfermedades del colon y el autismo.

Ese estudio fue muy desacreditado y varios trabajos internacionales no lograron identificar la relación entre la vacuna triple viral y el autismo.

La nueva investigación incluyó a 96 niños polacos de entre 2 y 15 años con diagnóstico de autismo. Comparó a cada niño con dos chicos sanos de la misma edad y sexo, tratados por el mismo médico.

Algunos de los niños habían recibido la vacuna y otros no, o sólo se les había aplicado la inmunización contra el sarampión.

Polonia introdujo la vacuna después de otros países en Europa, pero en la última década, ésta fue reemplazando a que se solía administrar contra el sarampión.

El estudio halló que los niños inmunizados con la triple viral tuvieron menos riesgo de desarrollar autismo que aquellos sin vacunar. Tampoco hubo evidencias de un aumento de ese riesgo con la vacuna contra el sarampión.

"Los padres deben convencerse de la seguridad de la triple viral", escribió a Reuters Health la doctora Dorota Mrozek-Budzyn, de la Universidad de Jagiellonian, en Cracovia.

La experta dijo que las infecciones que previene la vacuna pueden tener complicaciones graves.

El sarampión, por ejemplo, puede causar neumonía o inflamación cerebral y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) estiman que mueren uno o dos niños por cada 1.000 que contraen el virus.

Las paperas pueden causar inflamación testicular dolorosa, inflamación cerebral y, en casos raros, pérdida de la audición.

La mayoría de los niños en el estudio había recibido la vacuna triple o la del sarampión, según el artículo a publicarse en Pediatric Infectious Disease Journal.

De los 96 niños autistas, ocho no tenían la vacuna contra el sarampión, mientras que el 41 por ciento tenía la triple viral y la mitad, la inmunización contra el sarampión.

El 55 por ciento de los chicos sanos tenía la triple viral, mientras que el 45 por ciento estaba vacunado sólo contra el sarampión; un solo niño no tenía vacuna alguna.

Cuando el equipo se concentró en los niños vacunados antes del diagnóstico de autismo, el equipo halló que los que habían recibido la vacuna triple viral tenían un 83 por ciento menos riesgo de desarrollar autismo que aquellos sin inmunizar.

La vacuna contra el sarampión estuvo asociada con una disminución del 56 por ciento de ese riesgo.

Cuando el equipo estudió a los chicos inmunizados antes de la aparición de los síntomas de autismo, la vacuna triple viral volvió a estar asociada con una reducción del riesgo de desarrollar el trastorno. La inmunización contra el sarampión no modificó el riesgo de autismo.

El estudio no responde por qué los niños vacunados tuvieron menos riesgo de desarrollar la enfermedad. Pero una posibilidad, según Mrozek-Budzyn, es que algunos pequeños empezaran a mostrar posibles signos de autismo o de otros problemas de salud antes de recibir esas vacunas y por ello médicos y padres habrían evitado la inmunización.

FUENTE: Pediatric Infectious Disease Journal, mayo del 2010