Domingo, 16 de Diciembre de 2007

¡Machaca a esos conejos!

Dentro del universo de juegos sociales que encontraron su filón hace un año con la Wii, uno consiguió brillar con luz propia: Rayman Raving Rabbids.

VÍCTOR SÁNCHEZ ·16/12/2007 - 10:55h

La principal novedad de esta entrega es que es más social: soporta hasta cuatro jugadores.

No era mejor técnicamente. Ni siquiera era poseedor de una nueva forma de entender el videojuego. No, era diferente porque su creador, Michel Ancel, padre de Rayman y distinguido como Caballero de las Letras y las Ciencias por el gobierno francés, decidióutilizar la imaginación para otra cosa. En lugar de innovar, nos hizo reír.

Cuidado con la cafeína

Y es que pocas veces hemos visto un ejemplo más claro de descerebrismo descacharrante en una videoconsola. El juego nos sometía a decenas de pruebas en las que unos conejos histéricos, con un comportamiento de adictos terminales a la cafeína, eran golpeados de mil maneras. Todo con pruebas tan tontas como la de saltar a la comba o la de patear al conejo.

Ahora, un año después, y con Wii perfectamente asentada en el mercado de las videoconsolas, llega la secuela. Sus creadores han valorado la evolución del mercado, y han decidido qué hicieron bien y qué mal en aquella primera entrega.

Según palabras de Antonio Alonso, Product Manager del juego en Ubi Soft, “realmente, Rayman Raving Rabbids carecía del componente social. Tenía un modo multijugador, pero no era simultáneo. Era más bien por turnos”. En esta ocasión, se ha solucionado el problema. Nos encontramos un Rayman Raving Rabbids en el que el protagonista desmembrado ha perdido completamente su papel de maestro de ceremonias. Aparece, se deja ver en pantalla… Pero los auténticos protagonistas son los conejos más absurdos del espacio sideral.

El juego que llega ahora para Wii mete a los irresistibles invasores en nuestras calles. Ciudades como Nueva York o París serán invadidas por los Rabbids y sus estridentes chillidos. Aunque no es el único cambio. Estamos ante un juego más social: para golpear conejos no podemos estar sólos. Será mucho más divertido si lo hacemos en compañía. El nuevo Rayman Raving Rabbids permite partidas de hasta cuatro jugadores haciendo barbaridades simultáneamente. Cada uno con su mando. Diversión malsana en grupo, como debe ser.

Además de volver a jugar al clásico dispara desatascadores a la cara de los conejitos, también podrás participar en competiciones de eructos, en partidos de football surrealistas o te verás en unas versiones del escondite inglés realmente gamberras: tendrás que demostrar que eres el que más aguanta haciendo burla a tu jefe o profesor, antes de que este se de la vuelta.

Más minijuegos, ¡si!

Además, para los bailones, se han introducido minijuegos en los que podrás meterte en un grupo musical de roedores gigantes. Canta, toca la guitarra o la batería. Y prepárate a reír, porque hay que estar muerto para resistirse a sus miradas desquiciadas de conejos enajenados.

Rayman Raving Rabbids no tiene los gráficos por los que alguien abriría la boca de par en par. No plantea retos nuevos. Ni siquiera es uno de los diez mejores juegos del año. Pero es imposible evitar cierto magnetismo cuando uno tiene su caja en las manos: su carátula ya garantiza carcajadas. Más que suficiente.