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Domingo, 3 de Enero de 2010

"Hay modas en televisión que son repugnantes"

El actor interpreta al cardenal Tarancón en una miniserie que se emitirá este año en TVE y Canal 9

ANTONIO G. GIL-GARCÍA ·03/01/2010 - 22:00h

Pepe Sancho, protagonista de la miniserie 'Tarancón. El Quinto Mandamiento'. MIGUEL G. CASTRO

A Pepe Sancho (Valencia, 1944) le gusta la figura de Tarancón porque era "un hombre limpio que miraba a los ojos".

Por eso no le ha sido difícil meterse en la piel del cardenal que se convirtió en una pesadilla para el dictador Francisco Franco por su afán conciliador en la miniserie Tarancón. El quinto mandamiento, que TVE y Canal 9 emitirán este año tras acabar su rodaje.

¿Es muy difícil interpretar al cardenal Tarancón?

No, porque están muy claros su papel y su vida. Hay que ser honesto con lo que fue Tarancón y no buscarle tres pies al gato. Como soy intérprete pongo mi sabiduría, mis ojos, mi piel, para que, aunque el personaje se parezca en la cara a Pepe Sancho, las emociones tengan mucho que ver con él.

¿El hecho de que muchos que le trataron sigan vivos no es una presión añadida?

No; yo no acepto caracterizarme hasta el extremo de poder ser igual, porque entonces es un disfraz, y lo que hay que hacer es transmitir la vida de ese personaje y nunca ponerte cosas para parecerte a él físicamente. ¿Y el alma, dónde está? ¿Y las emociones? Para el público, si le llaman cardenal y va vestido como tal, es Tarancón, eso se asimila enseguida.

Se trata de una miniserie. ¿Lo considera cine o televisión?

Es cine y televisión.

Parece que las miniseries históricas funcionan en España.

Menos mal que esto funciona porque hay otras modas que funcionan en televisión y son repugnantes. Esta funciona y está muy bien porque distrae y, de paso, cuenta trozos de la historia. Yo no sabría nada del general Custer si no hubiera visto las películas del Oeste.

¿Cree que se ha esfumado la división entre actores de cine, teatro y televisión?

Están cambiando los que los clasificaban. Yo soy de los que hace de todo: teatro, televisión, cine, circo y variedades; ya no está el clásico actor de teatro de toda la vida, que quedaba excesivamente impostado en televisión; ahora la mayoría tenemos un conocimiento suficiente del medio y nos ponemos a su servicio. No se puede hablar con el mismo tono cuando la cámara está aquí delante que cuando tienes 20 filas de público; eso lo hemos aprendido la mayoría.

¿El mayor prestigio de las series ha hecho que se pierda el concepto del cine como lo más importante?

Yo no he tenido nunca ese concepto porque tuve la suerte de hacer televisión con grandes directores como Mario Camus, Pilar Miró o Francisco Rovira Beleta. Cuando esos llegaron a la televisión a rodar Curro Jiménez, la televisión la hacían auténticos directores; ahora como hay mucho consumo la hacen buenos y algunos muy malos que no tienen ni idea, pero yo tuve la suerte de hacer televisión como si fuera cine. La televisión, por sí, no es mala, es mala si la haces mala.

Pero la audiencia sigue convenciendo, aunque falte calidad.

Pero también tiene audiencia un asesinato en directo, y no vamos a matar todos los días a alguien para que la gente lo vea.