Archivo de Público
Domingo, 3 de Enero de 2010

"Mi hija murió en sólo dos días"

Elhadi Diop dirige el programa de prevención del paludismo de Thienaba

AINHOA IRIBERRI ·03/01/2010 - 08:00h

organización mundial de la salud - Mosquiteras en Vietnam.

Los habitantes de Thienaba, un pueblo de 20.000 habitantes de la provincia senegalesa de Thies saben que una delegación del Programa Nacional de la Lucha contra el Paludismo (PNLP, de sus siglas en francés) va a visitarles.

Son un ejemplo en la lucha contra la malaria, ya que han conseguido reducir de forma significativa los casos graves de malaria de forma que, en 2009, sólo cuatro personas tuvieron que ser hospitalizadas por la enfermedad.

La cabeza visible del éxito de este programa es El Hadj Diop, un hombre comprometido con la erradicación de la malaria desde que, en 1999, perdió a su hija de 12 años a causa de la enfermedad.

Aunque Diop ha logrado motivar a los habitantes de este pueblo que, al estar cerca de una gran ciudad, goza de servicios como electricidad y agua corriente, da la sensación de que es también un experto en marketing. Conocedor de que un grupo de periodistas occidentales van a visitar el programa modelo, Diop monta un mural con fotografías incluidos recortes de prensa sobre su trabajo y una presentación en una especie de pizarra de papel.

En la primera página, una vieja foto de una niña. "Ami Jo faltó a la escuela un miércoles porque tenía fiebre", recuerda Diop entre lágrimas. "Sólo dos días después estaba muerta".

Afectados

A continuación, explica en qué consiste el programa, con una profusión de datos que asombra a los visitantes. Tras agradecer al Fondo Mundial de la Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis su apoyo, solicita un coche "para poder visitar a los afectados de los pueblos cercanos". Parece no poder hacer frente a este gasto que califica de tan necesario pero, en medio de la charla, suena un teléfono móvil . Es un iPhone y está en el bolsillo de su pantalón. Diop lo silencia y sigue explicando sus funciones.

Aunque el responsable del programa sin duda es bueno en su labor, al visitante le queda la duda de si hablaría igual si no supiera que los financiadores del programa le están escuchando.