Sábado, 15 de Diciembre de 2007

El Mazinho del siglo XXI

Tiago, hijo del brasileño campeón del mundo en 1994, es una gran promesa del Barcelona

FRANCISCO GRANDE ·15/12/2007 - 20:40h

EFE - Mazinho, junto a su hijo Tiago.

Aquel Brasil de Parreira del Mundial de Estados Unidos de 1994 no pasará a la historia por su brillantez. Si acaso por su efectividad, o por la categoría individual de sus jugadores, pero no por su juego colectivo ofensivo. Podríamos recordar jugadas claves como los misiles salvadores de Branco, los goles de Romario o de Bebeto, que ya jugaban en España, y la zurda exquisita de Zinho.

No sería difícil pues glosar la aventura del grupo de Parreira que tenía a Dunga -hoy seleccionador brasileño- como líder del equipo. Sobre todo porque al final ganaron ese cuarto Mundial que Brasil buscaba desde el 70. Sin embargo, hay quien podría quedarse con una imagen para la historia de los Mundiales. El 9 de julio de 1994 en el Cotton Bowl de Dallas, Holanda y Brasil, que no se encontraban desde la era de Johan Cruyff en Alemania 74, jugaban en cuartos de final.

Brasil ganaba uno a cero, gracias a un gol de Romario a los 53 minutos. En el 64, llegó el segundo de Bebeto que, tras regatear a Wouters y al portero De Goey, disparó a puerta vacía y corrió a celebrar el gol meciendo a un imaginario bebé. El gesto fue en honor de su hijo, nacido un día antes.

24 años para el cuarto título y una imagen entrañable para la historia con Bebeto, Romario y Mazinho, que por entonces había regresado a
Brasil para jugar en el Palmeiras, después de un periplo por la Fiorentina y el Lecce.

Han pasado trece años y el popular Mazinho -"no sé por qué me llaman Mazinho, igual es porque no soy alto, o como diminutivo de Iomar como a otros jugadores brasileños"- atiende a Público en la nueva Ciudad Deportiva del Barcelona. "No había nada preparado en aquella celebración, fue algo espontáneo. Bebeto se lo dedicaba a su hijo y luego nos unimos Romario y yo", recuerda con nostalgia .

Posición heredada

Mazinho jugó en España en el Valencia, Celta, Elche y se retiró hace seis años en el Vitoria de Baía brasileño. Se ha mudado a Barcelona para guiar los pasos de sus hijos Tiago y Rafael. No le importó abandonar sus tareas como director deportivo del Aris de Salónica. Ambos vástagos juegan en las categorías inferiores del Barça. Son mediocentros, como lo era su
padre, y tienen la nacionalidad española pese a haber nacido en Italia y Brasil, respectivamente.

Tiago tenía tres años cuando lo de la foto y sonríe con una mirada limpia al recordar su padre aquella dedicatoria al hijo de Bebeto. Todos los técnicos de La Masía destacan la calidad y el gran futuro de este jugador, llamado a seguir los pasos de las recientes jóvenes estrellas de la casa. De momento, ya ha debutado en la Copa de Catalunya con el primer equipo, junto a otra promesa en ciernes, el israelí Gay Assulim.

Es internacional con la sub-17 y juega en Tercera División en el Barça B de Pep Guardiola. La norma interna del Barcelona prohíbe hablar a sus jóvenes jugadores, por eso es Mazinho quien analiza a Tiago: "Tiene las características que yo tenía a su edad, aunque es mucho más hábil en el uno contra uno. No es el clásico ‘4' del Barça, ni tampoco el ‘6',sino más bien un ‘10' hábil para la media punta. Si tuviera que compararle con algún jugador del primer equipo sería con Deco". Tiago jugaba en el Eureka de Vigo y fue campeón de España en 1999 con la selección gallega de fútbol.

Tiago fue ofrecido al Real Madrid, que desestimó pagar los 40.000 euros que pedían por él. El Barça sí aceptó. "Tiago está en una edad para disfrutar y trabajar. Le comento que lo que tiene que hacer es pasárselo bien. Sin presiones ni preocupaciones. Para mí, lo más importante es formarse como persona y estudiar, incluso más importante que el fútbol", asegura como padre y educador.

Lo dice un campeón del mundo. Un jugador de una carrera ejemplar que se alargó 22 años. Mazinho padre se inició como brillante medio centro de Vasco de Gama, para pasar luego por necesidades del equipo, al interior izquierdo, y jugar el Mundial de Italia 90 como lateral derecho o
lateral izquierdo, por lesión de Pedrinho y Lira, y volver en Estados Unidos a jugar de medio centro, para convertirse finalmente en ídolo céltico y el gran contrapunto al díscolo y genial Mostovoi.

Paso a paso

Hoy día, hay prisa por descubrir nuevas estrellas. Padre e hijo tienen claro que aún han de pasar años y partidos para que Tiago, el Mazinho del siglo XXI, llegué al primer equipo. No será fácil, debido al fútbol que se hace hoy día. "Hoy ya no se busca la calidad individual, sino jugadores de contacto y pelea, válidos para el juego directo. Antes te sabías los nombres de cuatro o cinco jugadores de cada equipo, ahora todo es fuerza física", afirma Mazinho.

Tiago ha salido el primero a entrenarse, juguetea con un balón en uno de los campos y viene a buscar a su padre. "Le digo que vaya
paso a paso. Lo más importante es que cuando le llegue el momento de dar el salto al primer equipo esté preparado y que haga lo mismo que
hace ahora con los de su edad", aconseja ya no como padre, sino como ex futbolista. Como todo un campeón del mundo.