Sábado, 15 de Diciembre de 2007

La I+D española toma velocidad de crucero tras décadas de atraso

El Gobierno confía en que la inversión en Investigación y Desarrollo pase del 1,2% actual al 2% del PIB en 2010. Para el próximo año, rondará el 1,3%

·15/12/2007 - 18:41h

De forma lenta, pero segura, la I+D española empieza a levantar el vuelo. Esta semana, el INE ha publicado su Encuesta sobre Innovación Tecnológica, un estudio más genérico que la Estadística de Actividades en I+D, que también elabora ese organismo.

El motivo es que el concepto de innovación no recoge sólo la Investigación y el Desarrollo (una actividad a muy largo plazo que ejecuta un número muy reducido de agentes), sino que incluye también, por ejemplo, la inversión en tecnologías de todas las empresas con más de 10 empleados.

Así, aporta una visión global de la implantación de la alta tecnología en todo el tejido productivo.

La encuesta corrobora el buen dato de inversión total (pública y privada) en I+D de 2006 (creció un 16%) e indica que la apuesta del Gobierno por este área empieza fructificar.

Destaca el crecimiento, sin precedentes (20%), en el gasto en innovación en 2006 por parte de las empresas. Aunque positivo, por sí sólo, el dato no basta, dado el histórico retraso de España en I+D, un área en la que el Gobierno ha depositado sus esperanzas para sustituir un modelo de crecimiento, el de la construcción y el consumo, de capa caída.

Actualmente, España invierte el 1,2% de su PIB en I+D. La cifra está aún lejos del 2% que se ha marcado Moncloa como objetivo para 2010, ante la imposibilidad de alcanzar el 3% que fijó para entonces la UE en 2001. El Ejecutivo asegura que se va a llegar a esa meta, pese a que, en las condiciones actuales, no se alcanzaría hasta 2013, según el INE.

Pedro Marín, director del Departamento de la Sociedad del Bienestar de la Oficina Económica de Moncloa, le da la vuelta al argumento: “Que el INE diga eso corrobora la idea de que llegaremos al objetivo; en 2005, dijo que no se alcanzaría hasta 2015; y en 2004, lo retrasaba hasta 2025. Así que hemos ganado dos años respecto a 2005”.

Pirueta

Parece una pirueta matemática, pero, según el Gobierno, si se mantuviera el aumento de 2006 (ese 16%), se superaría el 2% con holgura, gracias al fuerte repunte de la inversión en I+D, de un 31% entre 2004 y 2006. Marín considera “razonable” que en 2008 suponga entre el 1,3% y el 1,35% del PIB. Para 2015, deberá suponer el 2,5%.

Una de las incógnitas es la del impacto que tendrá la previsible desaceleración económica. No sería raro que el incremento del esfuerzo en I+D decayera; tras la crisis de principios de los 90, por ejemplo, retrocedió. Juan Mulet, director general de la Fundación Cotec, sostiene que se ha operado un cambio de mentalidad en las empresas, obligadas a invertir en I+D (una actividad donde el riesgo es inherente) para competir con Asia.

Este experto, que recuerda que a España le queda mucho para igualarse a la UE, valora muy positivamente el nuevo Plan Nacional de I+D+i, el paraguas que agrupará todas las ayudas de la administración central a la innovación para los próximos cuatro años: unos 48.000 millones de euros, el doble que el plan anterior (2004-2007).

La comisión interministerial encargada del plan aprobará hoy, previsiblemente, un plan de trabajo para reducir el número de convocatorias (un centenar) hasta cerca de una veintena, de forma que las ayudas destinadas, por ejemplo, a recursos humanos se incluyan en una única categoría. Mulet apunta un pero: esa simplificación “puede hacer que muchos investigadores y empresas se sientan algo perdidos, por la inercia de años anteriores”.

Pedro Marín lo descarta: admite que, cuando, en 2009, se cree la ventanilla única para solicitar las ayudas, será necesario un “periodo de ajuste”, pero considera positiva la centralización de la información para los solicitantes (empresas y organismos de investigación), que facilitará a la administración la recopilación de datos.

El plan, sin desatender al resto de sectores, se centra por primera vez en cinco áreas consideradas estratégicas: salud, energía, nanotecnología, biotecnología y tecnologías de la información.