Sábado, 15 de Diciembre de 2007

Echar agua a la pólvora de los golpistas

La Unión Militar Democrática celebra sus 30 años "olvidada" por los políticos

JUANMA ROMERO ·15/12/2007 - 07:30h

DANI POZO - Dos tenientes coroneles 'úmedos', Fernando Reinlein (izquierda) y Rafael Tejero.

“Ellos pensaban que nosotros éramos muchos, y estaban acojonados”. El búnker del franquismo se amurallaba. Quería estrangular, en la agonía del régimen, cualquier disidencia. Más si venía de dentro.

El “ellos” que rememora el teniente coronel retirado Rafael Tejero eran esos guardianes de las esencias puras, rancias, de la dictadura. El “nosotros”, los magros 150 oficiales y suboficiales que se comprometieron con la Unión Militar Democrática (UMD), la camarilla de resistencia antifranquista asilada dentro del Ejército y fundada en septiembre de 1974 por Julio Busquets en Barcelona, José Fortes en Galicia y Luis Otero en Madrid.

Tejero y sus compañeros celebran los 30 años de su autodisolución en 1977, justo después de las primeras elecciones. Tendrán una comida-homenaje hoy en un hotel de Madrid, organizada por el Foro Milicia y Democracia (FMD), una asociación cívico militar integrada por juristas, historiadores, periodistas, diplomáticos, militares... El problema, dicen, es que sabe a poco.

Los úmedos –como se les llamó– defendieron la democracia, pero la democracia no les ha defendido. Ha tenido 30 años. Sufrieron expulsiones del Ejército, juicios en tribunales de honor, arrestos menores, destinos forzosos, negativas de ascenso... La amnistía de 1977 no les llegó. Sólo en 1987 se les devolvió el grado y se les reintegró en las Fuerzas Armadas. Y hoy, en 2007, tienen ya un asidero legal. Mínimo: la referencia explícita a la UMD en el preámbulo de la Ley de la Memoria Histórica, pinzada entre todos aquellos colectivos que “en distintos momentos, lucharon por la defensa de los valores democráticos”.

Democracia "«cicatera"

Punto final. PP y PSOE se opusieron a que el articulado de la norma recogiese los derechos de los úmedos, como propuso IU-ICV: “Se ha sido siempre cicatero y roñoso con nosotros. Nunca quisimos aceptar prebendas o recompensas. Queríamos restitución, y hemos tenido olvido”, lamenta Fernando Reinlein, teniente coronel en la reserva, fundador de la asociación –echado del Ejército por ello– y autor del libro La UMD, treinta años después. La Transición uniformada.

“¿Cómo se llama el acoso en el trabajo? ¡Mobbing! ¡Eso padecimos!”. Tejero no se amarra la lengua. “Parecíamos unos apestados, unos delincuentes. Tenían miedo, miedo. ¡Si me arrestaron por acudir al Congreso a la aprobación de las Reales Ordenanzas de 1979!”. Y eso que sólo buscaban relevar el “Ejército político, inservible, lleno de los estómagos agradecidos a Franco”. Es eso que Reinlein llama “echar agua a la pólvora de los golpistas”.

“La contribución fue ejemplar”, admite el ponente popular de la Ley de Memoria, Jorge Fernández Díaz. “En eso estamos de acuerdo, no en romper nunca la disciplina del Ejército, como en su momento dijo [el vicepresidente del Gobierno Manuel] Gutiérrez Mellado. El fin no justifica los medios”. “El PP desbarra. Cae muy bajo citando a Mellado”, contrapone el portavoz socialista de Defensa, Jesús Cuadrado. “Confunde el prohibido asociacionismo militar de la democracia con la UMD. Con todo, hemos avanzado mucho. Ahí está el preámbulo de la ley”. Joan Herrera (IU-ICV) resopla: “Llegamos hasta donde pudimos. No pudimos con la cerrazón”.

“¿Sabes qué quiero ahora?”. Tejero ríe. “¡Mis fichas y las de los que estuvimos detenidos! Ver qué decían en sus informes aquellos hijos de puta”.

 

UNA HISTORIA BREVE E INTENSA
De la clandestinidad a la desaparición

 
1. La fundación //  La UMD nace en septiembre de 1974, al calor de la Revolución de los Claveles de Portugal. Pretende facilitar la llegada de la democracia y la despolitización del Ejército. Llegan a sumarse entre 150 y 200 militares. 

2. Represión y autodisolución // El régimen actuó con dureza en cuanto se enteró, al cabo de un año. Condenó a los cabecillas de la UMD, expulsó a otros tantos y amedrentó a los militares comprometidos. Muerto Franco, la democracia no les devolvió a los cuartes con la amnistía de 1977. La UMD se autodisolvió ese año, tras los primeros comicios democráticos del 15 de junio.

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