Jueves, 13 de Diciembre de 2007

IU llega a su asamblea andaluza debilitada por el cisma interno

ALICIA GUTIÉRREZ ·13/12/2007 - 22:09h
En un clima guerracivilista que debilita a la coalición y donde los dos bandos en liza intentarán hasta última hora pactar un armisticio, la asamblea andaluza de Izquierda Unida arranca esta tarde con la misión de nominar a los candidatos de la coalición para generales y autonómicas. La manzana de la discordia, la capital andaluza, Sevilla.
Como en una partida de dominó, las dos facciones, la oficialista -capitaneada por el coordinador regional, Diego Valderas, y enfrentada a Llamazares- y la de los denominados críticos, agrupados en torno a la aún portavoz parlamentaria, Concha Caballero, movían anoche en el tablero las fichas de Sevilla y Córdoba.
Y no se descarta incluso que Valderas, candidato de IU a la Junta y que en 2000 se quedó sin escaño al concurrir por Huelva, acabe encabezando no la lista sevillana, como pretende, sino la cordobesa. A cambio, Alcaraz, presidente del PCE y aliado de Valderas, lideraría la candidatura al Congreso por Sevilla, donde IU espera recuperar el escaño que perdió en 2004. La alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, que ofreció a Valderas presentarse por esa provincia para evitar el cisma, no irá a la asamblea.
La pelea ha acabado involucrando a la dirección federal, que el martes se posicionó en favor de los críticos. El sector de Valderas, mayoritario salvo en Sevilla, planea que la asamblea condene lo que considera una clara injerencia de Llamazares. Y los críticos creen que el cónclave andaluz es el primer asalto del PCE en su combate contra el mismo Llamazares.
La pelea comenzó en Sevilla, cuya militancia propinó una bofetada a Valderas al negarle su apoyo para liderar la lista autonómica. Esa provincia, la que con diferencia aporta más delegados a la asamblea -133 de 568- respaldó con un 76% de los votos al rival de Valderas: Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda y portavoz del Colectivo de Unidad de Trabajadores que se alió con los críticos tras fallar su acuerdo inicial con el PCE