Viernes, 28 de Septiembre de 2007

Denuncian que la mayoría de los heridos no acude a los hospitales por temor a ser detenidos

Agencia EFE ·28/09/2007 - 09:37h

Agencia EFE - El Gobierno de Birmania concederá un visado a Ibrahim Gambari, el representante especial del secretario general de la ONU, para que pueda entrar al país. EFE

La mayoría de los heridos durante la represión de las protestas contra la Junta Militar de Birmania no acude a los hospitales por temor a ser detenidos por participar en las protestas, aseguraron fuentes médicas extranjeras.

El personal de hospitales públicos y clínicas privadas tiene obligación de registrar a cada uno de sus pacientes antes de atenderle, y remitir estos datos a los servicios de inteligencia militar, indicó a Efe una fuente de la oficina de la ONG, Médicus Mundi, en Rangún.

"La tensión es tal que muchos birmanos nos ven y no se dan cuenta de que realmente podemos ayudarles", dijo en alusión a que esta organización no tiene que cumplir la citada estricta normativa a la que están sometidos los centros médicos locales.

Médicus Mundi desplegó ayer desde primera hora de la mañana dos equipos móviles en los aledaños de la pagoda de Sule, donde hasta el momento han tenido lugar algunos de los incidentes violentos más graves de las movilizaciones.

"Es muy difícil trabajar porque el Ejército no deja entrar a las zonas donde se celebran las manifestaciones, y hay tanta gente que es imposible penetrar en los recintos de los templos si no se llega allí al amanecer", relató la fuente de una de las pocas agencias de ayuda internacionales presentes en Birmania.

Por otra parte, desde que comenzó la rebelión de los monjes budistas, solo trabajadores extranjeros hacen las rondas y se desplazan por la ciudad, pues Médicus Mundi teme por la seguridad de su personal local, que puede ser arrestado si ayudan a alguien que haya tomado parte en las manifestaciones.

Las fuerzas de seguridad birmanas reprimieron ayer, por segundo día consecutivo y con mayor dureza, las protestas de decenas de miles de personas, tras asaltar rifle en mano varios monasterios de Rangún.

Al menos diez personas -entre ellas un ciudadano japonés y otro extranjero de aspecto caucásico que fallecieron la víspera- han muerto, más de 100 han sido heridas, y cerca de 1.000 han sido detenidas desde que comenzó hace diez días el mayor levantamiento popular contra el régimen en casi dos décadas.