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Jueves, 19 de Noviembre de 2009

El presidente de EEUU admite que no cerrará Guantánamo cuando prometió

La resistencia del Congreso a aceptar presos impedirá la clausura en enero

PÚBLICO ·19/11/2009 - 00:20h

Un soldado vigila desde una torre de control del Campo Delta de la prisión de Guantánamo, en abril de 2007. - AFP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se rindió ayer a la evidencia de la imposibilidad de cerrar Guantánamo en enero de 2010, como había prometido nada más llegar a la Casa Blanca, hace menos de un año.

"Estamos inmersos en una trayectoria y un proceso en el que yo anticipo que Guantánamo será cerrado el próximo año", insistió sin embargo Obama en una entrevista que concedió en Pekín a la cadena Fox News.

"No voy a marcar una fecha exacta, porque mucho depende de la cooperación del Congreso", añadió.

La orden de cerrar en 12 meses este nefasto capítulo de la Administración de George Bush fue una de las primeras acciones de Obama como presidente, pero su buena voluntad se ha topado con la férrea resistencia del Congreso de su país a aceptar a los detenidos en territorio estadounidense y de otros países a acogerlos.

Quedan 215 presos

Estos obstáculos explican que en el tiempo transcurrido desde la investidura de Obama, el 20 de enero de 2009, sólo 26 presos hayan salido del penal militar estadounidense. En las celdas de Guantánamo permanecen unos 215 detenidos.

"No voy a marcar una fecha exacta, porque mucho depende de la cooperación del Congreso"

"La gente tiene miedo, y es comprensible, después de un montón de años en los que les dijeron que Guantánamo era clave para mantener a los terroristas fuera de Estados Unidos", subrayó Obama.

La Administración de Bush inauguró esta prisión en enero de 2002, para encarcelar de forma indefinida y sin derechos a sospechosos de pertenecer a Al Qaeda y a los talibanes, capturados principalmente en Afganistán y Pakistán. EEUU gastó más de 50 millones de dólares en la construcción de este centro, en el que se recluyó a los "combatientes enemigos", denominación que se creó para negarles derechos legales y el tratamiento de prisioneros de guerra.

Washington estudia ahora habilitar una prisión en EEUU para acoger a los presos que no pueda colocar en terceros países.