Miércoles, 12 de Diciembre de 2007

Zapatero, nacionalista como Imaz

Asegura en el Congreso que comparte la "convivencia de identidades" que defiende el ex presidente del PNV

FERNANDO GAREA ·12/12/2007 - 21:17h

Zapatero, ayer, en el Congreso de los Diputados. EFE

En el epílogo de la legislatura, el penúltimo pleno del Congreso sirvió ayer para que el Gobierno alardeara de su gestión, especialmente la económica, y para que el PP ponga en cuestión todo, desde la capacidad adquisitiva de los españoles a las predicciones macroeconómicas, incluyendo la violencia machista y, por supuesto, la política antiterrorista.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo, además, un resumen perfecto de lo que ha sido la legislatura política, al incluir por sorpresa en el pleno una reivindicación del nacionalismo moderado que ha representado Josu Jon Imaz, ex presidente del PNV que ha abandonado la vida política, orillado por los más radicales de su partido.

Fue en respuesta al portavoz del PNV, Josu Erkoreka, y resume la proximidad de Zapatero a una parte del nacionalismo, su sintonía y compenetración con Imaz para abordar hitos de la legislatura como el proceso de paz. Describe también la tolerancia con la llamada España plural que ha aplicado a su política territorial y le ha enfrentado al PP, que le ha considerado siempre excesivamente complaciente con el nacionalismo radical.

Para sus detractores, el episodio resume el relativismo ideológico del presidente del Gobierno y su capacidad para adaptar sus posiciones a la de otros o a la realidad que le convenga. O sea, lo que se refleja en aquello de que "la política es el arte de la cintura", que Zapatero dijo en el Congreso al inicio de la legislatura.

En todo caso, Zapatero se identificó tanto ayer con las ideas de Imaz que, si éste, como es obvio, es un nacionalista, pareció que el presidente y líder socialista lo es también.

Acuerdos entre diferentes

"Decía Josu Jon Imaz: Creo en una Euskadi en la que los diferentes sentimientos de pertenencia de quienes componemos la sociedad vasca convivan compartiendo un proyecto de país -lo suscribo plenamente-, cuyo futuro construyamos entre todos; creo en una Euskadi en la que la voluntad democrática de sus ciudadanos sea la base de la mutua convivencia y en la que los acuerdos amplios entre diferentes sirvan para hacer frente a los retos del futuro", dijo Zapatero, leyendo un párrafo de un texto del ex presidente del PNV.

A Erkoreka le dejó sorprendió la reivindicación de su ex jefe, pero le advirtió al presidente que en la próxima legislatura el PNV volverá a trasladar a las Cortes lo que llamó las "aspiraciones nacionales" de Euskadi.

Zapatero le contestó asegurando que comparte las ideas de Imaz y pidiendo al PNV que no las olvide. Aunque no lo dijo se refería a que espera que el PNV no opte por la radicalidad que representa Ibarretxe y su segundo plan soberanista. Por el momento, los nacionalistas vascos siguen siendo los mejores socios parlamentarios del Gobierno, pero no hay relación alguna con el nuevo presidente, Iñigo Urkullu, al que ni siquiera Zapatero prevé recibirle por el momento.

A continuación, Rajoy mantuvo el asombro de comprobar que entre los referentes de Zapatero esté el ex presidente del PNV. "Me ha sorprendido que piense usted como el señor Imaz, no sé si se habrá vuelto nacionalista vasco", dijo el líder del PP. Dirigiéndose a los escaños del PNV, Rajoy añadió: "Pueden incorporarlo".

La pregunta del portavoz de la oposición era ayer sobre economía y le sirvió para pintar un panorama negro de la legislatura, en la que "se ha agotado la herencia" que dejó el PP, no se ha hecho nada, se ha perdido la credibilidad y la confianza y la inflación se ha ido al 4,1%.

Zapatero le respondió que el año terminará con el 3,8% de crecimiento, que la previsión para el próximo año es del 3%, que se sigue creando empleo y que las predicciones catastrofistas del PP han fracasado.
El debate en esos mismos términos se mantuvo luego con los dos vicepresidentes, María Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes, frente a diversos portavoces del PP, encabezados por Ángel Acebes y Eduardo Zaplana.

Entre Rajoy y el resto de los diputados del PP hubo ayer una línea de continuidad: la denuncia de que el Ejecutivo ha elevado a la enésima potencia los gastos de publicidad institucional, la que termina siempre con lo de "Gobierno de España".

Según los cálculos del PP, el Ejecutivo ha gastado en propaganda en torno a mil millones de euros en esta legislatura; en septiembre y octubre de este año, sin contar la publicidad en internet y emisoras locales, 38 millones de euros, el equivalente a 26.000 pensiones.
"Los ciudadanos no tienen por qué pagar de sus bolsillos el maquillaje electoral del señor Zapatero", concluyó Acebes.

El PP gasta más

Fernández de la Vega no rebatió estos datos, se limitó a decir que el Gobierno "no hace propaganda, da información" y aseguró que gastan cinco veces más las comunidades autónomas gobernadas por el PP.

Pero no negó las cifras que le dieron los portavoces de la oposición.
"Usted siempre trata de embarrar todo y a todos, pero no lo van a conseguir, porque los ciudadanos lo conocen a usted muy bien. Usted perdió y volverá a perder, porque a los ciudadanos no se les da gato por liebre, respondió De la Vega.

Zaplana criticó al Ejecutivo por no lograr que disminuya el número de fallecimientos a causa de la violencia machista y se las apañó para incluir una referencia ETA. "Lo peor de todo es que ayer esta Cámara, por cuarta vez, con dos asesinatos recientes, no quiso cerrar la puerta al diálogo con ETA", aseguró el portavoz del Grupo Popular.

El relevo del debate lo tomó luego el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, quien rechazó la idea de que haya un descontrol de precios en la economía española, y aseguró que el Ejecutivo está trabajando para encontrar el "fondo" del problema e intentar resolverlo a largo plazo.

El futuro número dos del PSOE en la candidatura de Madrid pareció encontrarse a gusto en el papel de contrincante del PP. Se adornó , dijo que los datos son buenos, recordó que la familia media española ganaba 18.000 euros al año cuando el PP dejó el Gobierno y que actualmente gana unos 23.000 euros anuales y se atribuyó la paternidad de la propuesta de Rajoy para subir las pensiones más bajas.

Tan suelto estaba Pedro Solbes fuera de su papel habitual, que pisó el límite y le dijo a una diputada: "Le diría lo que decíamos cuando éramos niños, ‘eso no me lo dice usted en la calle'".