Jueves, 13 de Diciembre de 2007

El largo camino a una nueva 'hoja de ruta'

Los delegados de Bali no fijarán más compromisos de reducción de emisiones

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·13/12/2007 - 00:00h

El primer ministro australiano, Kevin Rudd, durante su intervención ayer en Bali. AFP

La lucha contra el cambio climático cuesta mucho dinero. En ello coinciden los participantes de las discusiones de alto nivel en la Conferencia de Cambio Climático de Bali, que comenzaron ayer. Los representantes tienen tres días para ponerse de acuerdo sobre tres temas clave: las políticas de adaptación y mitigación del cambio climático, la manera de evitar la deforestación y la transferencia de tecnología. Y todos cuestan mucho dinero. Lo que no se cerrará en Bali.

Incentivos a los pobres

Una de las medidas económicas que se debaten estos días es el incentivo a los países en desarrollo para que sus economías no sigan los pasos de los ya industrializados en la dependencia de los combustibles fósiles, y adopten tecnologías limpias y de bajas emisiones. Son las políticas de adaptación. "Los países en desarrollo necesitan recibir incentivos para limitar sus emisiones", proclamó Ban Ki-Moon, que añadió que los países
desarrollados "deben liderar el control de emisiones".

Evitar la deforestación

El Banco Mundial ha creado una herramienta financiera denominada Asociación sobre Carbono Forestal que, a través de donantes y contribuciones voluntarias, pretende detener la deforestación, uno de los principales emisores de CO2, y asegurar los derechos de los pueblos indígenas. "Esta herramienta muestra que el mundo se preocupa por el valor global de los bosques y está preparado para pagar por ello", dijo Zoellick. España participará en este proyecto piloto.

Tecnología y mitigación

Ban Ki-Moon reclamó a los jefes de Estado y Gobierno, ministros y delegados reunidos en Bali que tengan en cuenta el criterio de equidad, porque "los que menos han hecho [para provocar el cambio climático] son los que padecen las consecuencias más graves".

Para que los países en vías de desarrollo puedan hacer frente a las consecuencias del cambio climático (mitigar sus efectos), se requiere una transferencia de tecnología desde los países desarrollados, además de ayudas económicas. Habrá que decidir en los dos años que quedan hasta 2009, fecha en la que debe estar diseñado el próximo Protocolo, cómo se financia. Para poder cerrar un acuerdo sobre la agenda a seguir hasta 2009, la presidencia de la Conferencia creó a última hora de ayer un
pequeño grupo de trabajo.

Acuerdo sin cifras

El Mandato de Bali tratará de establecer una hoja de ruta con un calendario para los próximos dos años, en el que se recojan los pasos a seguir para llegar a un acuerdo sobre un Protocolo que continúe la senda de Kioto. Esta agenda no incluirá, en principio, compromisos de reducción, porque así estaba previsto desde el principio y porque la delegación de EEUU no quiere oír a hablar de "cifras que predeterminen los acuerdos de futuro", según la jefa de la delegación estadounidense, Paula Dobriansky.

EEUU ha recibido en las últimas semanas dos golpes de efecto importantes: el premio Nobel para Al Gore y la ratificación del Protocolo de Kioto por Australia. Gore participará hoy jueves en un evento paralelo a la Conferencia en Bali y la delegación australiana, encabezada por el nuevo primer ministro, recibió ayer un largo y caluroso aplauso en la ceremonia de apertura del tramo de alto nivel. Ninguno de los dos actos sentaron bien a los estadounidenses.

 

El paraíso tomado por militares

El complejo turístico de Nusa Dua, en el sur de la isla indonesia de Bali, es uno de los destinos más solicitados para disfrutar de la luna de miel. Sin embargo, los lujosos hoteles han cambiado su clientela de enamorados por la de diplomáticos fuertemente custodiados. Sólo la ministra española de Medio Ambiente movilizó en Sumatra a 60 policías. Centenares de policías armados con metralleta patrullan las calles, hoteles y playas, mientras que fragatas de guerra vigilan cualquier movimiento de embarcaciones sospechosas y los helicópteros sobrevuelan las instalaciones ocupadas por negociadores y periodistas. 

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